A pocos kilómetros de la Ciudad de Mendoza, existe un lugar único en América: un laberinto de 8.700 metros cuadrados, rodeado de naturaleza, viñedos y simbolismo literario. Ideal para una escapada económica, en familia y al aire libre, durante las vacaciones de verano.
Ya muchos argentinos comenzaron sus vacaciones de verano y están planeando que hacer en sus días de descanso, viendo lugares y sobre todo precios para cuidar el bolsillo. Hay un sitio en Mendoza que es una belleza y que vale la pena la visita. Se trata del Laberinto de Borges, que se encuentra en la finca Los Álamos, en San Rafael, y es un homenaje viviente al escritor Jorge Luis Borges.
El laberinto de Borges es el más grande de América, con sus más de 8700 metros cuadrados. Es una obra de arte en sí misma que esconde una gran simbología e historia realizada con extensos senderos. El laberinto se enmarca en un parque gigante, rodeado de viñedos, acequias, y un frondoso bosque.
Dónde queda el Laberinto de Borges
El Laberinto de Borges fue construido en la finca Los Álamos, que es la casa natal de Susana Bombal, amiga de Jorge Luis Borges. Para llegar desde el centro de Mendoza se debe tomar la Ruta Nacional 40 hasta la intersección con la Ruta Nacional 143 a la altura de Pareditas. Luego se sigue un tramo por la ruta 150, se sigue por Los Filtros, luego por la calle Papa Juan XXIII, Vélez Sarsfield y por la Avenida Juan B. Alberdi hasta C. Bombal.
Cuánto sale la entrada del Laberinto de Borges en San Rafael
El laberinto abre todos los días de 10:00 a 19:00. Los precios de las entradas son:
- Entrada general: $8.800
- Senior (+70): $6.000
- Menores de 6 a 12: $4.400
- Menores de 6 años: gratis
Qué se puede hacer en el laberinto
Por supuesto que se puede recorrer el laberinto formando símbolos propios del universo del escritor, tales como diversos relojes de arena, su bastón, el infinito, la edad que tenía morir (86 años), su nombre y apellido, las iniciales de María Kodama (su última esposa) y un libro abierto, entre otras cosas. También se puede disfrutar de una vista panorámica desde el mirador.
Además, en el lugar hay sitios para comer como una pulpería y también para compartir una tarde de té. Aunque para aquellos que quieran llevarse su propia comida lo pueden hacer y utilizar las mesas y bancos dispuestos en el bosque.
También hay una zona de juegos infantiles enmarcados al aire libre, un museo, una laguna y un bosque para recorrer en familia.