Hasta los ingleses lo admiten: las Malvinas “no pueden ser británicas para siempre”

Hasta los ingleses lo admiten: las Malvinas “no pueden ser británicas para siempre”

Política internacional

El influyente columnista Simon Jenkins, desde The Guardian, cuestionó la permanencia británica en las islas y advirtió que el Reino Unido deberá volver a negociar con Argentina. El antecedente de Gibraltar y el gesto de la Selección en el Mundial reactivan la discusión.

La disputa por las Islas Malvinas volvió a instalarse en la agenda internacional luego de que los jugadores de la Selección argentina desplegaran una bandera con la consigna “Las Malvinas son argentinas” tras clasificar a la final del Mundial 2026 al vencer a Inglaterra. Ese gesto, transmitido a millones de espectadores en todo el mundo, generó un inmediato eco en los medios británicos y abrió un nuevo capítulo en la discusión sobre la soberanía.

En ese contexto, el periodista británico Simon Jenkins, columnista de The Guardian y exeditor de The Times, publicó un artículo en el que sostuvo que “las Malvinas no pueden ser británicas para siempre. Según su análisis, el Reino Unido deberá retomar negociaciones con Argentina porque mantener el control de las islas “es un lujo que los contribuyentes británicos no deberían seguir pagando”, en referencia a los más de 60 millones de libras esterlinas anuales que demanda la defensa del archipiélago.

Jenkins recordó que antes de la guerra de 1982 existían conversaciones bilaterales para avanzar en una transferencia de soberanía y que la decisión de Margaret Thatcher de ir al conflicto congeló ese proceso. “Hoy, el colonialismo es un anacronismo”, reforzó el historiador británico Richard Gott, especialista en América Latina, al señalar que la permanencia indefinida de Londres en las islas carece de sustento político y económico.

La publicación fue replicada en Argentina y celebrada por sectores diplomáticos. Desde la cancillería se destacó que la nota “confirma que el reclamo por Malvinas tiene legitimidad internacional y que incluso voces británicas reconocen la necesidad de diálogo”. Para la politóloga mendocina Mariana Llorente, el artículo representa “una oportunidad para reposicionar el tema en foros multilaterales. El Mundial funcionó como catalizador y la bandera argentina fue un recordatorio de que la cuestión sigue viva”.

Gibraltar: el antecedente

El reciente acuerdo entre Reino Unido y España para eliminar la frontera en Gibraltar fue citado por Jenkins como ejemplo de pragmatismo. “Los conflictos de soberanía pueden resolverse con diálogo y voluntad política”, escribió. Para el analista argentino Federico Bernal, la comparación es inevitable: “Si Londres pudo negociar con Madrid, también puede hacerlo con Buenos Aires. La diferencia es que Malvinas involucra una herida bélica aún abierta”.

La frase de Jenkins sintetiza un debate que parecía dormido: el antecedente de Gibraltar, el costo económico y la presión simbólica del deporte vuelven a poner en discusión la soberanía de las Islas Malvinas, un tema que, como advierten los especialistas, tarde o temprano regresará a la mesa de negociación.

 

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