Vacaciones en Mendoza: el pueblo fantasma de Paramillos y las ruinas de una mina que atraen a los amantes del misterio

Vacaciones en Mendoza: el pueblo fantasma de Paramillos y las ruinas de una mina que atraen a los amantes del misterio

Turismo

A menos de tres horas de la Ciudad de Mendoza, la Ciudad de Paramillos sorprende con su pasado minero, ruinas abandonadas y leyendas que hablan de lamentos nocturnos. En plena precordillera mendocina, este pueblo fantasma se consolida como una opción ideal para quienes buscan turismo de aventura, historia y un plan distinto durante las vacaciones.

En medio de la Cordillera de los Andes, rodeada de montañas y silencio, se esconde uno de los destinos más enigmáticos de la provincia: la Ciudad de Paramillos, un antiguo asentamiento minero convertido hoy en un atractivo turístico cargado de historia, misterio y relatos que atraviesan generaciones. Ubicado a menos de tres horas de la capital mendocina, este pueblo fantasma de Mendoza es una propuesta que gana cada vez más interés.

Dónde queda la Ciudad de Paramillos y cómo llegar

La Ciudad de Paramillos se encuentra en las zonas más altas de la precordillera mendocina, a unos 25 kilómetros de Uspallata, por la Ruta Provincial 52. Una de las formas más habituales de acceso es desde esta villa cordillerana, aunque también se puede llegar desde la Ciudad de Mendoza a través del camino de Villavicencio.

El recorrido incluye el famoso Camino de los Caracoles, una ruta de montaña con 365 curvas que atraviesa paisajes imponentes. En el trayecto se pueden observar puntos históricos y naturales como el Gran Hotel Villavicencio, la Virgen de los camioneros, la Cruz de Paramillos —ubicada a casi 3.000 metros sobre el nivel del mar— y vistas privilegiadas del cerro Aconcagua, cuando el clima lo permite.

 

Qué hacer en las Minas de Paramillos

Al llegar, el visitante se encuentra con un conjunto de edificaciones abandonadas, restos de viviendas y construcciones de piedra que formaron parte de una importante mina de oro y plata activa hasta mediados del siglo XX.

A unos 2.600 metros de altura, las Minas de Paramillos ofrecen distintas actividades para quienes buscan una experiencia más inmersiva. Es posible recorrer la ciudad abandonada, visitar el parque geominero o participar de excursiones guiadas al interior de la mina.

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Las propuestas incluyen trekking, rappel y recorridos por túneles históricos, siempre acompañados por guías especializados. Los valores de las experiencias oscilan entre los $22.000 y $45.000, según el tipo de actividad y su duración.

Además, el predio cuenta con espacios gastronómicos donde se pueden degustar comidas típicas, vinos mendocinos y adquirir productos regionales, todo con vistas únicas a la montaña.

Los primeros registros de explotación minera en la zona datan de principios del siglo XVII, cuando los jesuitas descubrieron la riqueza mineral del lugar y comenzaron a trabajar los yacimientos alrededor de 1640. Tras su expulsión de América en 1776, las minas pasaron por manos españolas, luego alemanas y más tarde inglesas, hasta su cierre definitivo hacia fines del siglo XX.

Durante el período colonial, las minas de Paramillos llegaron a ser comparadas con grandes centros mineros como Potosí o Famatina. La mano de obra estaba conformada principalmente por huarpes y araucanos, muchos de los cuales vivieron y murieron en condiciones extremas.

La leyenda que alimenta el misterio en las minas de Paramillo 

Una de las historias más difundidas es la que sostiene que, tras la retirada de los jesuitas, unos 80 indígenas quedaron atrapados en los túneles y murieron asfixiados. Desde entonces, según la leyenda, durante las noches se escuchan lamentos, susurros y llantos que emergen desde el interior de la mina.

Hoy, la Ciudad de Paramillos se mantiene como uno de los enclaves históricos más importantes desde el punto de vista cultural y patrimonial, un espacio donde el pasado minero, la naturaleza extrema y las leyendas siguen conviviendo entre ruinas y montañas.

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