Aunque el Gobierno eliminó impuestos a la importación de celulares para abaratar costos y fomentar las ventas, en los comercios mendocinos aseguran que las listas casi no cambiaron y la rebaja todavía no se refleja en las vidrieras.
La eliminación de aranceles a la importación de teléfonos celulares prometía una baja de precios para reactivar las ventas y acercar los valores argentinos a los del mercado internacional. Sin embargo, a más de dos semanas de su implementación, esa expectativa todavía no se ve reflejada en las vidrieras de Mendoza.
Desde el 15 de enero, el Gobierno Nacional puso en marcha un esquema de reducción progresiva del derecho de importación para celulares y smartphones, que en algunos casos llegó a arancel cero. El objetivo era claro: abaratar costos, generar mayor competencia y empujar el consumo en un sector golpeado por la caída de ventas.
Comerciantes mendocinos aseguran que las listas que reciben de importadoras y distribuidoras llegan con valores “prácticamente iguales” a los de antes de la medida. En algunos modelos, incluso, detectaron aumentos.
“Hasta el momento los precios se están manteniendo como veníamos manejándolos. Las listas de precios que nos están marcando son prácticamente iguales a los de antes de la quita de la arancel”, explicó un vendedor del centro. Y agregó: “Lo esperábamos con muchas ansias porque hace un equilibrio respecto a las competencias desleales que podemos llegar a tener en función a un precio de competencia del país, por ejemplo, con Chile”.

El problema no es solo para los negocios. También genera confusión entre los clientes. Muchos compradores llegan con la idea de que los celulares deberían costar menos, al enterarse de la eliminación del impuesto. Sin embargo, cuando preguntan precios, se encuentran con cifras similares a las del año pasado.
“La gente está enterada del arancel y te replican cuando vas a ofrecerle el precio enterándose de que los celulares bajaron, pero no se ha visto reflejado en las listas ni en los precios que trabajamos nosotros”, comentaron desde otro local.
“Si el teléfono está caro, la gente no compra. Así de simple”, resumió.