El clima templado, la mayor luminosidad y la posibilidad de sembrar una amplia variedad de especies lo posicionan a este mes como el momento ideal para cultivar alimentos frescos, aromáticas y frutales.
Con la llegada de septiembre y el inicio de la primavera, se abre una ventana ideal para comenzar o renovar la huerta en casa. El aumento de las temperaturas, la mayor exposición solar y la humedad moderada crean condiciones óptimas para sembrar una gran variedad de hortalizas, aromáticas y frutales. Según datos del INTA, más del 60% de los hogares que iniciaron cultivos urbanos en los últimos años lo hicieron entre septiembre y noviembre, aprovechando el impulso estacional.
Entre las especies recomendadas para esta época se destacan la lechuga, la rúcula, la espinaca, el tomate, el zapallito de tronco y el pimiento. También es momento de sembrar zanahoria, remolacha, rabanito y acelga, todas de fácil cultivo y alto rendimiento en espacios reducidos. “Lo importante es elegir variedades adaptadas al clima local y al tipo de suelo disponible, incluso si se trata de macetas o cajones reciclados”, señala la ingeniera agrónoma Cecilia Gutiérrez, asesora en agricultura urbana.
Además de las hortalizas, septiembre es ideal para incorporar plantas aromáticas como albahaca, perejil, tomillo y romero, que no solo aportan sabor a las comidas sino que también ayudan a repeler insectos y atraer polinizadores.
En cuanto a los frutales, especies como la frutilla, el melón y la sandía pueden comenzar a sembrarse ahora para cosechar en verano. “La clave está en planificar el calendario de siembra y rotar cultivos para mantener la fertilidad del suelo”, explica Gutiérrez.
La tendencia de armar huertas en balcones, patios o terrazas crece año a año. Un informe de la Universidad Nacional de Cuyo indica que el 42% de los hogares mendocinos que cultivan alimentos lo hacen en espacios de menos de 10 metros cuadrados, lo que demuestra que no se necesita un gran terreno para producir alimentos frescos. Además del ahorro económico, la huerta casera promueve hábitos saludables, reduce el estrés y fortalece el vínculo con el entorno natural.
Iniciar una huerta en septiembre no requiere grandes inversiones ni conocimientos técnicos avanzados. Con tierra fértil, semillas de estación y algo de dedicación, es posible cosechar alimentos sanos y sabrosos en pocos meses. En tiempos donde el consumo consciente y la sustentabilidad ganan terreno, cultivar en casa se vuelve una práctica accesible, educativa y profundamente transformadora.