El tradicional ciclo que reúne a bailarines, músicos y amantes del folclore vuelve con nuevas fechas para compartir una tarde distinta en la Ciudad.
La Ciudad de Mendoza vuelve a abrir el espacio público para celebrar la cultura popular con una nueva edición de Tardecitas de Folclore, el tradicional ciclo que desde hace más de dos décadas convoca a bailarines, músicos y amantes de las danzas argentinas.
La invitación es simple y abierta: acercarse con mate, una mantita y ganas de compartir una tarde distinta. En ese clima relajado, la jornada se llena de cuecas, zambas, gatos y chacareras invitando a todos a sumarse, tanto a quienes saben bailar como a quienes simplemente quieren disfrutar del espectáculo.
Desde 2019, el ciclo es coordinado por la bailarina Érica Bustos, quien impulsa la propuesta junto a su marido, el también bailarín Mauricio Forti.
La iniciativa nació en 2002 de la mano de Elisa Tundis y Benjamín Hidalgo, con el objetivo de generar un espacio cultural gratuito para compartir la música y las danzas tradicionales.
“El propósito es brindar un lugar para encontrarse con familia y amigos, tomar mates, escuchar música y bailar nuestras danzas”, explica Bustos sobre el espíritu del ciclo, que cuenta con el acompañamiento de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza.
¿Dónde y cuándo es?
La propuesta, con entrada libre y gratuita, se realizará el tercer domingo de cada mes a las 18.30 horas en la plaza Independencia, junto al corpóreo “Amo Mendoza”. Las próximas fechas confirmadas son 15 de marzo, 19 de abril, 17 de mayo y 21 de junio.
Además de los ritmos más conocidos del folclore argentino, el encuentro también busca rescatar parte del patrimonio cultural a través de danzas históricas que hoy no suelen verse en los escenarios.
“Queremos dar a conocer danzas que no son tan populares para sacarlas un poco del olvido. Incluso difundimos danzas que se bailaban en la época del José de San Martín”, destaca la coordinadora.
Con el paso de los años, Tardecitas de Folclore logró consolidar un público fiel. En las últimas ediciones, además, se sumaron muchos jóvenes y niños, algo que para los organizadores es clave para que las tradiciones sigan vivas.
“Es un espacio hermoso porque se ven distintas generaciones compartiendo el amor por el folclore”, señala Bustos.
Aunque el ciclo tuvo réplicas en otros departamentos de Mendoza, su esencia sigue ligada a las plazas de la Ciudad. Este año, el encuentro se traslada desde la plaza Pedro del Castillo a la plaza Independencia, renovando el escenario pero manteniendo el espíritu de siempre.