“Nos sentimos rotos”: una pareja mendocina se enteró el mismo día de su boda que habrían sido estafados

“Nos sentimos rotos”: una pareja mendocina se enteró el mismo día de su boda que habrían sido estafados

Mendoza

Una pareja de Mendoza denunció que fue estafada por el organizador de su boda, quien canceló el evento apenas dos horas antes de la celebración. El caso se viralizó en redes, donde surgieron nuevos testimonios que apuntan a la misma empresa por fraudes en casamientos, cumpleaños de 15 y cenas de egresados.

La ilusión que les llevó años de preparación terminó derrumbada en una noche para una pareja de mendocinos. Es que luego de planificar su boda con mucho tiempo de anticipación, el mismo día del evento, el organizador les aviso que había tenido un accidente y que no iba a poder realizar la celebración. Con un nudo en la garganta y los ojos llenos de lágrimas realizaron la ceremonia, pero cuando sus familiares llegaron al salón se encontraron con todo vacío: no había decoración, ni música, ni mesas, solo unos paquetes de leña tirados a un costado. Horas más tarde se enteraron de que egresados y quinceañeras, que habían contratado al mismo servicio, habían sido estafados con eventos que nunca se realizaron.

Lo que debía ser uno de los días más felices de sus vidas terminó convertido en un recuerdo doloroso. Una pareja mendocina denunció que fue víctima de una estafa por parte del organizador de su boda, quien les avisó, apenas horas antes del evento, que la celebración no podría realizarse. El mensaje llegó cuando la novia ya estaba vestida, lista para salir hacia el salón y con familiares en camino al lugar.

La historia salió a la luz luego de que los propios damnificados difundieran lo ocurrido en redes sociales, generando una ola de testimonios similares y una investigación judicial en marcha.

La pareja contó que comenzó a pagar el servicio el 5 de julio de 2025, enviando dinero de manera periódica hasta el 28 de noviembre, apenas un día antes de la boda. El organizador era la empresa OK Eventos, la cual contactaron a través de una publicación en Facebook en la que ofrecía servicios completos de organización con testimonios, fotografías y videos de otros eventos.

Según relataron, durante meses el supuesto organizador mantuvo una comunicación “normal y constante”: les respondía los mensajes, enviaba fotos de salones decorados, mostraba videos de fiestas anteriores, compartía planillas y presupuestos y realizaba llamadas y audios para generar confianza. Incluso, presionó en más de una oportunidad para que se cancelara el total del pago, asegurando que ya había adquirido “toda la mercadería” para los invitados. En total, los novios pagaron casi $7.000.000.

El mensaje que lo cambió todo

El 29 de noviembre, a las 19:24, la pareja recibió un mensaje en el grupo de organización donde se les informaba que el evento no podría realizarse porque el organizador “había sufrido un accidente”. La boda estaba programada para las 21.00.

La novia relató que recibió la noticia mientras subía al auto, con su vestido puesto y su hijo de dos años listo para la ceremonia. Cuando los familiares llegaron al salón, se encontraron con todo vacío: no había decoración, ni catering, ni música. Solo unas bolsas de leña en el lugar.

Nos sentimos destrozados. No entendíamos cómo íbamos a enfrentar la ceremonia con esa angustia. Mis padres lloraban, mi suegra intentaba contener a mi esposo. Nos robaron años de ilusión”, expresó la mujer, todavía conmocionada a elnueve.com.

Tras insistir para obtener explicaciones, la pareja fue bloqueada en redes sociales y los números de contacto derivaron al buzón de voz. Luego, recibieron un mensaje prometiendo una reprogramación del evento, pero desde entonces no hubo comunicación alguna. Nos sentimos rotos. Nos quitaron algo que soñamos durante años y que construimos con esfuerzo propio y de toda nuestra familia”, expresaron sin certeza sobre lo que con tanto esfuerzo pagaron. Sin embargo, destacaron que la dueña del salón Ranquel, el lugar que habían elegido para su boda, se solidarizó con ellos y les ofreció elegir otra fecha, sin cobrarles, para que pudieran celebrar. 

Pocos minutos después, jóvenes que habían trabajado con el organizador se contactaron con ellos para advertirles que se trataba de un presunto estafador que también les debía pagos por servicios prestados.

La viralización del caso provocó una reacción en cadena: cientos de personas comenzaron a comunicarse con los damnificados para contar situaciones similares. Entre ellos, fotógrafos, mozos, proveedores, decoradores y otras personas que iban a realizar su cumpleaños o fiesta de egresados con ellos.

Investigación judicial en marcha

A raíz de las denuncias públicas, se inició una causa en Fiscalía para investigar al responsable de la empresa y a otras personas señaladas como parte de un presunto grupo dedicado a ofrecer servicios de eventos que nunca se concretaban.

El caso continúa en investigación, mientras que las familias afectadas esperan recuperar parte del dinero perdido y, sobre todo, obtener justicia.

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