Un compañero de Mauro Sugasti, el agente penitenciario que estuvo siete horas como rehén en la cárcel de Boulogne Sur Mer, expresó su angustia por lo ocurrido y advirtió sobre el desgaste de trabajar en el sistema penitenciario. Mientras tanto, en La Paz despidieron a la madre y la tía del joven, quienes murieron en un accidente cuando viajaban a Mendoza para acompañarlo.
“Parece una película de terror todo lo que ha pasado”, expresó un compañero de Mauro Sugasti, el agente penitenciario que permaneció alrededor de siete horas como rehén de dos internos en la cárcel de Boulogne Sur Mer, en Mendoza. Además, en medio de la despedida de la madre y tía de Sugasti, el joven describió el impacto que provocó el episodio, advirtió sobre el desgaste que atraviesan quienes trabajan en el Servicio Penitenciario.
El hecho adquirió una dimensión todavía más dolorosa cuando se conoció la muerte de Ana Estrada y Alejandra Flores, la madre y la tía del joven, respectivamente. Ambas viajaban desde La Paz hacia la Ciudad de Mendoza para acompañarlo cuando la camioneta municipal en la que se trasladaban chocó contra un árbol sobre la Ruta 7, en San Martín, durante la madrugada del martes.
La tragedia enlutó a sus familias y a la comunidad paceña, que acompañó la despedida de las dos mujeres este miércoles. En medio del dolor, las palabras de un compañero de Mauro expusieron otra de las consecuencias del episodio: la angustia con la que muchos trabajadores del Servicio Penitenciario enfrentan su tarea cotidiana.
“Cada vez me dan menos ganas de ir”: la angustia de los compañeros de Mauro Sugasti
El agente que brindó su testimonio contó que comenzó a trabajar junto a Mauro cuando ambos ingresaron al Servicio Penitenciario. Por esa cercanía, la noticia de lo ocurrido lo golpeó especialmente y describió la incredulidad con la que recibió las primeras novedades.
“Parece una película de terror todo lo que ha pasado”, relató. También explicó que seguía las noticias a través de colegas policías y que, cuando supo que las víctimas del accidente pertenecían al círculo familiar de Mauro, le costó creer lo que estaba pasando.
“Tengo colegas policías que nos pasan las novedades y, cuando constataron que era su círculo familiar, parecía todo mentira. Yo no quería llegar al trabajo. Cada vez me dan menos ganas de ir. Pasan muchas cosas”, expresó.
A la preocupación por la toma de rehén se sumó la noticia de la muerte de dos integrantes de su familia, que habían salido de La Paz para acompañarlo. El compañero también cuestionó la idea de que el trabajo penitenciario consista solamente en cumplir con una jornada laboral. “No es nada fácil, uno piensa que es ir y cumplir y no es así”, sostuvo.
Y agregó una reflexión sobre el malestar que, según describió, atraviesan algunos trabajadores: “No es casualidad que muchos no quieran ir más a trabajar”.
La despedida de Ana Estrada y Alejandra Flores en La Paz
Mientras Mauro y sus compañeros intentaban asimilar lo sucedido, en La Paz la comunidad despedía a Ana Estrada y Alejandra Flores. Las dos mujeres habían emprendido el viaje hacia Mendoza para acompañar al joven después de la situación que atravesó en el penal, pero murieron antes de llegar a destino.
Los velatorios se realizaron con pocas horas de diferencia y, una vez concluidos, los restos fueron trasladados al cementerio municipal. Familiares y allegados atravesaron la despedida en un clima de profundo dolor y, en general, evitaron hacer declaraciones.
Las muestras de afecto también estuvieron presentes en las palabras de quienes conocían a Alejandra Flores. La mujer era madre de tres hijos y abuela, y sus amigas la recordaron con cariño durante el velatorio.
“Una mujer maravillosa, una mamá, una abuela incomparable”, expresó una de sus amigas, que viajó desde San Luis para despedirla. La mujer contó que todavía no podía creer lo ocurrido y resumió el sentimiento que atravesaba a la localidad con una frase: “Hoy La Paz está triste”.
Ana y Alejandra habían salido con la intención de estar cerca de Mauro en un momento crítico, pero el accidente vial truncó ese viaje.
Qué pasó con los internos que tomaron de rehén al penitenciario
El episodio que conmocionó a los compañeros de Mauro Sugasti ocurrió en la cárcel de Boulogne Sur Mer, donde dos internos lo mantuvieron como rehén durante aproximadamente siete horas.
Después de que se recuperara el control de la situación, las autoridades dispusieron el traslado de los presos al régimen de muy alto perfil, que contempla medidas de seguridad más estrictas. Además, deberán responder ante la Justicia por los hechos vinculados con la toma de rehén.