Durante el tiempo que dura un semáforo en rojo, voluntarios de la Cruz Roja enseñan maniobras básicas de RCP en distintos puntos del centro mendocino con el objetivo de acercar conocimientos clave para actuar ante una emergencia.
Saber Reanimación Cardiopulmonar (RCP) puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Con esa premisa, la Cruz Roja Argentina Filial Mendoza salió a la calle con una campaña de concientización que busca acercar conocimientos básicos de esta técnica a cualquier persona, en apenas 30 segundos y de una forma poco habitual.
La iniciativa se desarrolla en un punto clave del microcentro mendocino, en la intersección de San Lorenzo y España, frente a la Plaza España. Allí, durante el tiempo que dura un semáforo en rojo, voluntarios de la Cruz Roja enseñan cómo realizar maniobras de RCP ante una persona inconsciente que no respira.
La propuesta, que comenzó en Salta y ya llegó a Mendoza, apunta a derribar uno de los principales mitos: que se necesitan conocimientos complejos o largos cursos para poder ayudar. “Queremos mostrar que con solo 30 segundos y con nuestras manos podemos llegar a salvar una vida”, explicó Cristina Rodríguez, responsable de la actividad en la filial Mendoza.
Durante la demostración, los voluntarios muestran cómo identificar a una persona sin signos vitales y comenzar de inmediato con las compresiones torácicas, a un ritmo de 120 por minuto. Para hacerlo más fácil de recordar, utilizan como referencia la canción Another One Bites the Dust, de Queen, que marca el tempo adecuado para las maniobras.
La intervención busca generar conciencia, activar la alerta y perder el miedo a intervenir ante una emergencia.
Además de esta actividad urbana, la Cruz Roja Filial Mendoza ofrece cursos de capacitación más completos, que se difunden a través de sus redes sociales y tienen una duración mayor. Están pensados tanto para el público en general como para empresas, instituciones y personas que trabajan en la vía pública.
“Los cursos son justamente para que aprendan a que podemos hacerlo. Estamos capacitados para hacerlo y cualquier persona lo puede hacer. La edad no importa”, remarcó Rodríguez, y agregó que contar con estos conocimientos puede ser clave en situaciones cotidianas: desde un accidente en la calle hasta una emergencia en una pileta, en la montaña o en el hogar.
La intervención no pasa desapercibida. Conductores que esperan el semáforo, peatones y comerciantes suelen detenerse a mirar, tocar bocina o agradecer la iniciativa. En apenas medio minuto, muchos se llevan una enseñanza que puede resultar vital.