En una cancha de futbol 7 se vivió un momento peculiar en un campeonato amateur. Un árbitro utilizó un video arbitraje precario para cobrar un gol y el mecanismo sorprendió a los ocasionales espectadores.
El uso de la tecnología en el fútbol prometía una revolución y un cambio de paradigma a la hora de generar objetividad en los fallos arbitrales. Si bien su uso no está exento de polémica, los partidos amateurs se están haciendo eco de este cambio y en Mendoza, en un campeonato lo empezaron a utilizar, claro está, sin los recursos del fútbol profesional y con lo que hay en el lugar.
Es así como en un predio de canchas de Maipú, ubicado en calle Alsina de Gutiérrez, entre Mallea y Maza, en un campeonato amateur se produjo el uso del Video Arbitraje conocido como VAR de una forma muy peculiar y por lo que se ve en el video, con buena recepción por los jugadores: las cámaras de seguridad filmaban el partido y lo transmitían en el televisor que está en la cantina, el árbitro ante un gol precedido por una supuesta falta, fue a chequear, comprobó que no había falta y convalidó el gol ¿Justicia?
No hay certeza si este método es utilizado en todo el campeonato o si fue una decisión espontánea del árbitro para evitar un conflicto. Lo cierto es que el momento fue captado por otros mendocinos que habían ido a jugar con amigos, quienes se divirtieron con el momento y ante la insólito situación captaron todo en video.
En las imágenes se puede ver como el árbitro se toma unos minutos para ir a ver las cámaras de seguridad ubicadas a unos 15 metros de la cancha, dialoga con el cantinero ¿el encargado del VAR? y después de deliberar vuelve al campo de juego, hace la seña de que se chequeó con VAR, decide que no hubo falta y que el gol era válido.
En medio de la rareza y lo divertido que fue el momento, el equipo contrario no efectúa reclamo alguno y entonces se puede dar por entendido que este precario videoarbitraje trajo sus frutos y al menos tranquilidad para el árbitro, ya que en estos campeonatos los jugadores se suelen poner ásperos.
Para los eventuales espectadores quedaba una duda: “las cámaras no filmaban el total de la cancha“, explicaron, pero a estas alturas poco importa la profesionalidad de este VAR, hay que valorar el esfuerzo para poner un condimento extra y cumplir con el objetivo real del “fulbito” con amigos: pasarla bien y olvidarse por un rato de los quilombos.