Un abuelo fue a venderles cinturones artesanales, compartieron un video en Tiktok y le cambiaron la vida 

Un abuelo fue a venderles cinturones artesanales, compartieron un video en Tiktok y le cambiaron la vida 

Redes sociales

Un simple encuentro entre un artesano y dos jóvenes emprendedoras de Córdoba se transformó en una historia de esperanza y ternura que conmovió a miles de personas en las redes sociales.

El protagonista es Juan, un hombre de 83 años que fabrica cinturones artesanales de cuero y hebillas con sus propias manos. Durante años recorrió con una valija distintos locales para ofrecer su trabajo, muchas veces sin éxito. Sin embargo, eso cambió el día en que conoció a Cami y Luciana, dos jóvenes dueñas de un negocio de indumentaria, que decidieron confiar en él y mostrar sus productos en redes sociales. Un paso que cambió la vida del Abuelo Juan después de que le comenzaran a llegar pedidos de toda Argentina.

“Así arranca la historia con Juan que tanto gustó. Se acercó al local para ofrecernos los cintos que hace, ¡con su valijita llena de cintos de todos los colores y formas! Me contó que los hacía él a todos, que es su distracción y motivación de todos los días. Así que sacó todos los cintos y nos pusimos a ver y charlar. Me contó que, por unos días, no iba a trabajar porque tenía que operarse. Todo salió bien. Las clientas del local amaron los cintos, contó en el video que publicó la joven a través de TikTok.

@tiendadorada.ind

GRACIAS POR HACERNOS FELICES TODO ESTE DÍA Y PROBABLEMENTE LOS SIGUIENTES A NOSOTRAS Y AL SR. JUAN 🩷🫶🏻 Nos ayudas a que llegue a TODO el país? #historiasreales #abuelos #trabajadoresindependientes

♬ sonido original – Cami de TiendaDorada 🧚

Así, días tras día se comunicaban con Juan para compartirle las nuevas noticias, cientos de pedidos llegaban desde diferentes puntos del país. Lo que parecía una venta más terminó convirtiéndose en un fenómeno: los cinturones se agotaron en cuestión de horas y el “abuelo Juan”, como lo bautizaron los usuarios en las redes sociales, debió volver al local con una nueva tanda de mercadería. Con su libretita en mano, como símbolo de otra época, el artesano volvió a escribir páginas de su historia.

Incluso tras atravesar una operación menor y algunos problemas de salud, Juan continuó trabajando. Para evitarle viajes largos entre Villa María y Río Tercero, Cami y Luciana lo ayudaron a despachar sus productos en ómnibus de línea. “Me obligaron a tener motivos para seguir viviendo”, escribió el abuelo en una nota que emocionó a todos.

“Chao chicas, hasta la próxima”, se despide siempre el abuelo al dejar su valija repleta de cinturones y pulseras. Y ellas lo reciben con la misma frase que ya es un símbolo en Río Tercero: “¡Abuelo, abuelo, abuelo!”.

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