Una clienta de gustos extremos obligó a su peluquera a tomar una decisión terminante y firmaron un contrato para no cortarle más el pelo sin importar los argumentos
Una clienta, cansada de arrepentirse por las decisiones que tienen que ver con su pelo, habló con su peluquera y tomaron una decisión extrema. Ambas partes firmaron un contrato para que no le corten el pelo cuando ella caiga con la intención de un cambio radical en su cabeza.
“Lo que empezó como pedido de WhatsApp terminó formalizado por escrito: una clienta fanática del pelo corto (pero también de arrepentirse) nos prohibió cortarle el cabello. De ahora en adelante, cada vez que venga con ganas de un carré debemos mostrarle el contrato firmado. Si necesitan alguno en particular, nos avisan, ya tenemos el modelo.” escribió Noelia, la dueña de la peluquería en sus redes sociales.
La otra protagonista de esta historia es Eli. La relación viene de hace 7 años y se conocen un montón, por eso Noelia sabe lo que le queda bien y lo que no, lo que le conviene y lo que no.
“Ella tiene una necesidad constante de cambiar. Pide colores extremos que le he dicho que no porque le van a arruinar el pelo. En un año cambió tres veces de color”. Con estas palabras Noelia define a Eli, en conversación con elnueve.com.
En la conversación que Eli mantuvo con Noelia, que trascendió en las redes, se nota una relación cercana y eso es lo que destaca Noelia tanto de Eli como de sus otras clientas. Con las que van regularmente a la peluquería se crea un vínculo en el que ella, como especialista, sabe cómo responde el pelo a determinados tratamientos y lo más importante cómo le puede quedar un corte de pelo.
Y es que el pelo de la mujer tiene una importancia muy grande en su estado de animo. Ya sea una persona coqueta o no, el pelo dice mucho de sus emociones. “Después de ser mamá y de separarte debería ser ley que no podés cortarte el pelo” confiesa Noelia. Es un argumento re válido.
Noelia explica que conoce a sus clientas y sabe quiénes van a seguir cuidando su pelo y quiénes se van a arrepentir a los dos meses. Eli parece que es del segundo grupo. Y son varias.
“Me escribió una clienta que vio la publicación y me preguntó si la publicación era por ella” cuenta Noelia y agrega una anécdota. Le cortó el pelo a esa clienta y se negó a cortarle un poco más. La clienta, no contenta con el largo, salió de la peluquería de Noelia y se fue a otra peluquería para que le cortaran “cuatro dedos más”. ¿El resultado? Esta clienta llamó desesperada a la peluquera de esta historia para decirle que le quedaba muy mal lo que le habían hecho y para pedirle ayuda.
“Hay tiempo para cortar” repite Noe como mantra. Es más, ella ofrece en su peluquería una semana de garantía porque sabe que el primer lavado en casa es la prueba de fuego. “Si no les gusta, vienen y lo arreglamos. Si cortamos de más es imposible volver atrás, por eso siempre les digo ‘hay tiempo para cortar'”.
Noelia tienen 33 años y es peluquera desde los 19. Tiene horas de pelo trabajado y sobre todo una honestidad brutal digna de admirar.