Tras meses de silencio, el empresario Andrew Cabot decidió hablar públicamente sobre el episodio que involucró a su esposa Kristin Cabot y al CEO de Astronomer, Andy Byron, durante un recital de la banda británica. En medio de especulaciones sobre infidelidad y exposición mediática pidió respeto por la privacidad familiar.
Meses después del episodio que sacudió al mundo corporativo y mediático, Andrew Cabot, empresario y CEO de Privateer Rum, decidió hablar públicamente sobre el escándalo que involucró a su esposa, Kristin Cabot, y al CEO de Astronomer, Andy Byron, durante un recital de Coldplay en Massachusetts. La escena, captada por la tradicional “kiss cam” frente a más de 55.000 personas, mostró a Cabot y Byron en actitud afectuosa, lo que desató una ola de especulaciones sobre una presunta infidelidad y provocó consecuencias personales y laborales para ambos.
En un comunicado difundido por el medio PEOPLE, Andrew Cabot aclaró que él y Kristin “se habían separado de forma privada y amistosa varias semanas antes del concierto”. Además, aseguró que la decisión de divorciarse ya estaba en marcha antes de esa noche, y que el proceso legal se formalizó el 13 de agosto en Portsmouth, New Hampshire. “Ahora que la demanda de divorcio es pública, Andrew espera que esto ponga fin a las especulaciones y permita a su familia recuperar la privacidad que siempre han valorado”, agregó el portavoz del empresario.
La declaración de Cabot busca frenar el impacto mediático que se intensificó tras la viralización del video, en el que Kristin y Byron reaccionan de forma nerviosa al verse en pantalla gigante. El propio Chris Martin, vocalista de Coldplay, ironizó desde el escenario: “O están teniendo una aventura o son muy tímidos”, lo que contribuyó a que el clip se difundiera rápidamente en redes sociales.
@latinus_us Captan al CEO de Astronomer, Andy Byron, en concierto junto a su directora de productos, Kristin Cabot. #Latinus #InformaciónParaTi ♬ original sound – Latinus
Hasta ese momento, Andrew Cabot había mantenido silencio, a pesar de que su residencia en Rye, New Hampshire, fue rodeada por periodistas tras el incidente. La propiedad, valuada en 2,2 millones de dólares, se convirtió en epicentro de la atención mediática. Fuentes cercanas a la familia señalaron que, hasta poco antes del recital, Kristin y Andrew mantenían una imagen pública de estabilidad, incluso compartiendo fotos familiares en redes sociales.
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El escándalo también tuvo consecuencias profesionales. Astronomer, empresa dedicada a inteligencia artificial y análisis de datos, suspendió a Byron y Cabot tras la viralización del video. Ambos presentaron su renuncia días después. Pete DeJoy, nuevo CEO de la firma, reconoció que la situación fue “inusual y surrealista” para la compañía, que alcanzó notoriedad bajo circunstancias no deseadas.
Andrew Cabot, de 61 años, es descendiente de una de las familias más influyentes de Boston, con una fortuna estimada en 15.000 millones de dólares. Padre de dos hijos de un matrimonio anterior, no comparte hijos con Kristin. Su entorno insiste en que la separación fue previa al escándalo, aunque otras voces señalan que la exposición pública aceleró el proceso de ruptura.
La aparición de Andrew Cabot en escena reconfigura la narrativa del caso. Su testimonio no solo aporta contexto, sino que busca recuperar el control sobre una historia que se volvió viral sin su consentimiento. En tiempos de hiperexposición digital, su postura marca un intento de preservar la intimidad familiar frente a un episodio que trascendió lo personal para instalarse en el debate público sobre reputación, privacidad y límites en el mundo corporativo.