Un mendocino cumplió su mayor deseo antes de una cirugía vital: volver a abrazar a su hijo y acariciar a su mascota. El conmovedor momento, acompañado por el equipo de Cuidados Paliativos, se viralizó en las redes sociales.
Un emotivo momento se vivió en los jardines del Hospital Central de Mendoza, una postal que muchos mendocinos no están acostumbrados a ver. Allí, un paciente oncológico internado hace más de un mes pudo cumplir un deseo que parecía inalcanzable: reencontrarse con su hijo menor y con su perro, su fiel compañero de vida, antes de someterse a una cirugía crucial para su vida. Todo quedó registrado en un video que compartieron a través de Instagram y qué rápidamente conmovió a muchos en las redes sociales.
En los jardines del hospital, bajo el cuidado del equipo de Cuidados Paliativos, se generó un espacio cargado de emoción. Es que más allá de la salud física del paciente, los profesionales de la salud también se encargan de la parte emocional que conlleva todo proceso médico. Allí, el hombre, que llevaba más de 30 días internado, pudo abrazar a su familia y acariciar a su mascota, un momento que para él significaba mucho más que una simple visita.
“En este contexto queremos contar un caso, que por sí solo, encierra la complejidad y la delicadeza de este oficio. Un paciente oncológico llevaba más de treinta días internado, preparándose para una cirugía de importancia vital para su horizonte de vida. A su alrededor, el equipo de cuidados paliativos no se limitó a optimizar parámetros clínicos, se propuso escuchar, conversar y conectar con aquello que realmente sostendría al paciente en este tramo tan frágil”, escribieron desde el Hospital central.
El paciente quería poder ver a su hijo, quien debido a su edad, no podía entrar a la sala, sin embargo, también anhelaba reencontrarse con su perro, que siempre le había dado consuelo en los momentos más difíciles. Y pudo cumplirlo.
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La logística no fue sencilla. Se adaptó el entorno para que la presencia del niño y del animal no pusiera en riesgo la salud del paciente, y se cuidaron todos los detalles para que el encuentro fuera un momento pleno. “En este caso, el cuidado paliativo no fue una barrera, sino un puente: un puente que lo conectó con su humanidad, que le recordó que no estaba solo y que la vida, incluso con sus límites, puede ofrecer instantes de felicidad”, remarcaron.
El gesto del hospital y de los profesionales se viralizó rápidamente, despertando mensajes de admiración y cariño en las redes sociales, donde las imágenes rápidamente se viralizaron.