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Una negligencia de los médicos ha obligado a una nena a ser operada 62 veces

A los 11 meses tuvo un accidente en su casa pero en el Hospital no la trataron correctamente. Hoy, con 8 años, sigue sin recuperarse.

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Redacción ElNueve.com
13 de abril de 2018 | 18:08

Una niña de 8 años ha tenido que ser operada 62 veces debido a que tres médicos fueron negligentes y no le hallaron una pila en el estómago. Ares tenía 11 meses cuando se la tragó y su madre concurrió al centro de salud de Fraga.

Ahora, el Juzgado de lo Penal Nº1 de Huesca (España) los condenó por imprudencia al no haberle practicado en ese momento las pruebas necesarias a la bebé para localizar el objeto que se tragó en su casa y que le ha dejado graves secuelas en su salud.

Los médicos se enfrentaban a 3 años de cárcel y 4 de inhabilitación. La Fiscalía solicitió, además, 430.000 euros de indemnización, mientras que la acusación particular eleva su petición hasta 1.035.000 euros.

Pero los tres facultativos han sido condenados a pagar una multa de 540 euros cada uno.

El accidente de la niña sucedió el 22 de diciembre de 2010, e inmediatamente la madre concurrió al servicio de Urgencias del centro de salud de Fraga. Los médicos le hicieron una placa pero la despachó rápido porque no hallaron nada. Incluso le recetó medicamentos para bronquitis.

La madre volvió el 24 y el 25, pues la niña no podía respirar bien y otros dos médicos del mismo centro la atendieron.

“Le hicieron una placa que no fue correcta, desde media clavícula hasta medio pubis, me dijeron que no tenía nada y me dieron medicación para una bronquitis. Incluso una enfermera me dijo que no pasaba nada y que le tocara el ombligo para cambiar de canal” relató Aránzazu Mármol en el juicio.

Finalmente cambió de institución y en el hospital de Arnau Villanova de Lleida los médicos le hicieron una radiografía completa y vieron que la pila obstruía las vías respiratorias.

La derivaron al hospital San Juan de Dios de Barcelona porque sufría una quemadura química con perforación esofágica y traqueal por la degradación de la batería. Desde entonces, la niña ha pasado más de 60 veces por quirófano “y aún le quedan por delante porque tiene obstrucción de la tráquea y del esófago”.

Ares hoy, con 8 años, sufre una parálisis bilateral de las cuerdas vocales y una afonía “que le acompleja hasta el punto de que quiere cambiarse de lugar para vivir”. También le cuesta mucho respirar cuando hace ejercicio físico. Por todo ello, acude al logopeda todos los días gracias a la ayuda económica del Gobierno de Aragón.

Sumado a las secuelas físicas, asegura que su hija está “muy desmoralizada porque es una niña que ha tenido que madurar demasiado pronto para su edad y sufre mucho”.

“Mi hija no se va a recuperar al 100% nunca y solo quiero justicia porque aún espero después de casi siete años que alguien me venga a decir perdón o a preguntarme si necesito algo”, asegura la madre.

Finalmente las partes llegaron a un acuerdo y la pena fue reducida a la multa financiera. Aránzazu declaró ante los medios que está conforme “porque están condenados y se han sentido culpables, algo que después de 7 años y medio no lo podía decir”.

Agregó que su hija está “totalmente traumatizada” y dijo que va a seguir “luchando” para conseguir un resarcimiento económico por esta negligencia médica “y que se hagan cargo de todos los gastos que ha habido y que habrá en el futuro”.

Un accidente menor que le ha generado graves problemas a la niña.

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