Matías tiene 31 años y desde hace 2 años comparte su vida con Santino con quien se conectó desde el primer momento.
Hay una frase que dice que “la sangre no es agua”, pero a veces el vínculo pasa por otro lado y el amor entre dos personas escapa a cualquier lazo sanguíneo.
De esto saben un montón los papás y mamás del corazón que encuentran en sus hijos un amor que trasciende más allá de cualquier cosa.
Matías Devicenzi sabe de esto. El joven tucumano tiene 31 años y desde hace dos años es el papá de Santino, aunque desde hace una semana lo es oficialmente gracias a que la justicia resolvió su caso y le otorgó la adopción del niño.
La historia arrancan en el año 2017 cuando Matías, que es enfermero de neonatología, se cruzó con Santino. Su ficha médica era desalentadora, el pequeño había sido abandonado en el hospital Eva Perón de Tucumán y presentaba problemas genéticos, malformaciones, deficiencia respiratoria y una patología uronefrológica. El futuro era más que incierto.
A los pocos días, Matías se fue de vacaciones y al volver lo primero que hizo fue preguntar por el pequeño. Santino seguía allí. “Estaba en coma y con asistencia respiratoria (…) lo encaré y le dije ‘che negro, si me abrís los ojos te llevo a casa'” contó el joven padre a un medio local. Santino abrió los ojos y se quedó mirándolo fijo.
A partir de ese momento empezó toda la aventura burocrática: inscribirse en el registro e ir a todas las entrevistas con los asistencias sociales. Mientras tanto la salud del pequeño se debilitaba y debía ser sometido a una compleja cirugía. Después de la ureterectomía, Santino fue llevado a la Sala Cuna. Y durante dos meses Matías no lo pudo ver. Hasta que salió la guarda legal, el 12 de octubre de ese año (justo el día de su cumpleaños número 30). Cuando por fin logró llevarlo con él a su casa, el bebé tenía siete meses y un retraso madurativo de cinco meses.
Proveniente de una familia numerosa, Matías junto a sus padres y sus 6 hermanos trabajaron en conjunto para estimular al niño que con terapia y mucho amor alcanzó la madurez correspondiente a su edad. Hoy es un niño que requiere ciertos cuidados, pero que crece rodeado del amor de su papá y toda su familia.