SOS salud: “Hace años que no puedo bajar de peso”

SOS salud: “Hace años que no puedo bajar de peso”

Se estima que 1 de cada 8 personas en todo el mundo tiene obesidad. Si bien muchos intentan disminuirla de maneras saludables, no todos logran el objetivo. ¿Por qué, a pesar de que se intenta durante años, no se logra bajar? Lo que tenés que saber en esta nota.

Para reducir el sobrepeso, muchos adoptan una alimentación saludable y baja en calorías y hacen más actividad física. También algunos acceden a medicamentos o a cirugías bariátricas. Así empiezan a bajar kilos, pero puede llegar un momento en que se produce un estancamiento en el descenso de peso y la persona siente frustración y angustia.

De esta manera, la pérdida de peso puede convertirse en un viaje largo y desafiante para muchas personas, marcado por frustraciones y resultados inconsistentes a lo largo de los años. Aunque los motivos pueden ser diversos y complejos, entender algunas causas comunes puede arrojar luz sobre cómo superar estos obstáculos de manera efectiva.

Como explica el doctor Jorge Pujol, especialista en obesidad “una de las razones principales es la falta de consistencia en los hábitos alimenticios y de ejercicio. Muchas personas comienzan con entusiasmo programas intensivos de dieta y ejercicio, solo para abandonarlos rápidamente debido a la falta de resultados visibles a corto plazo. La impaciencia y las expectativas poco realistas pueden llevar a patrones de comportamiento yo-yo, donde se alternan períodos de restricción extrema con episodios de excesos”.

-¿Usamos la comida para calmar la angustia?

Absolutamente. Usamos la comida como recompensa por diversas razones profundamente arraigadas en nuestras emociones, hábitos y entorno social. Este comportamiento tiene raíces psicológicas y culturales que pueden variar de persona a persona.

Además, los factores emocionales y psicológicos desempeñan un papel crucial. El estrés crónico, la ansiedad y la depresión pueden desencadenar comportamientos alimentarios poco saludables y contribuir al aumento de peso. Estos factores también pueden afectar negativamente la motivación y la autoestima, haciendo que sea aún más difícil mantener hábitos saludables a largo plazo.

La comida, una recompensa

Algunas causas comunes incluyen:

-Asociación emocional: Desde una edad temprana, aprendemos a asociar ciertos alimentos con el consuelo emocional. Comer determinados productos o comidas, puede activar recuerdos de momentos felices o reconfortantes, creando una conexión emocional entre la comida y el bienestar.

-Hábitos aprendidos: A lo largo de la vida, hemos sido recompensados ​​con comida en diversas situaciones, como celebraciones, logros personales o simplemente como una forma de consuelo ante el estrés o la tristeza. Estos patrones se vuelven automáticos y pueden persistir a lo largo de la vida adulta.

-Respuesta al estrés: En momentos de estrés o ansiedad, muchas personas recurren a la comida como una forma de alivio temporal. Los alimentos ricos en grasas y azúcares pueden desencadenar la liberación de hormonas que reducen el estrés, creando una asociación entre comer y sentirse mejor emocionalmente.

-Recompensa condicionada: La comida también puede actuar como un refuerzo positivo en un contexto de condicionamiento, donde se utiliza para reforzar comportamientos específicos. Por ejemplo, premiar a los niños con dulces por buen comportamiento puede establecer patrones que persisten en la edad adulta.

-Cultura y tradición: En muchas culturas, la comida desempeña un papel central en las celebraciones y eventos sociales. La comida abundante y especial se utiliza para expresar afecto, celebrar logros y fortalecer los lazos familiares y comunitarios.

-Disponibilidad y publicidad: La omnipresencia de alimentos altamente procesados y la constante exposición a la publicidad de alimentos pueden condicionar nuestras elecciones y reforzar la idea de que la comida es una recompensa fácilmente accesible y placentera.

-Falta de otras recompensas: En algunos casos, las personas pueden recurrir a la comida como recompensa porque no tienen otras formas de gratificación personal o no han desarrollado hábitos alternativos de auto-cuidado o recompensa.
Reconocer las causas subyacentes de por qué usamos la comida como recompensa es el primer paso para poder abordar este comportamiento si deseamos modificarlo. Explorar alternativas saludables y efectivas para recompensarnos puede ayudar a establecer patrones de alimentación más equilibrados y promover un bienestar emocional más duradero.

El profesional estuvo con el equipo de Cada Día, mirá la nota.

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