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Salud mental: el desafío de “elegir” psicólogo

Salud mental: el desafío de “elegir” psicólogo

No resulta nada sencillo la elección de un profesional al cual no sólo abrir el corazón, sino nuestras zonas de dolor, desafíos o dudas. Un camino que no para todos es sencillo. Pautas para no morir en el intento y saber cómo y por dónde empezar.

Entrar en las luces y sombras de lo que uno necesita la hora de abrir su corazón y poder exponer sus problemas no resulta tarea sencilla. Y menos si pensamos que dar con el profesional adecuado, con quien conectemos, no es algo que siempre resulte fácil, sin que ello signifique que el profesional no sea alguien “idóneo”.

Según especificó la licenciada en psicología Vanesa Elías, “siempre hay que preguntarle al profesional al que vamos a ir, todas las dudas respecto a la sesión. No hay que tener pudor, y entender que, si no conectamos con ese psicólogo/a, no pasa nada, ya que no tiene que ver con el nosotros, ni con el profesional, sino que no siempre sentimos esa conexión. Seguir intentando con otra persona, es importante para no dejar la necesidad de sentirnos mejor”.

– ¿Hay que preguntar acerca de qué línea psicológica trabaja ese profesional, para entender si es una psicología que hace foco en el pasado, o sobre el presente y sus síntomas?

– Considero que saber qué tipo de terapia realiza el profesional no da mucha información. Hacer una terapia sistémica, de psicoanálisis o terapia cognitivo-conductual, si bien me va a dar un parámetro de la línea a seguir, no va a hacer que quizá conecte o esté cómoda con el profesional si no me gusta. Quizá no es lo que estaba buscando y no tiene que ver con el tipo de terapia, sino dar con un lugar en el que conectemos con la otra persona. Nadie va a sesión porque la esté pasando bien, por lo cual es fundamental estar a gusto con quien tenemos enfrente.

– ¿Cuál es el primer paso para pedir ayuda?

Antes que nada, las ganas propias, o la decisión de que necesitamos ayuda para elaborar, transitar o enfrentar lo que nos pasa, corrernos de la negación (que nos sucede a todos), asumirnos y comenzar esa búsqueda. También escuchar la voz interna acerca de cómo nos sentimos cuando tenemos que ir al espacio de terapia.

– ¿En qué sentido?

Cuando uno siente que ir al espacio de terapia, cuesta, cuando en realidad debería ser un sitio de alivio, catarsis y diálogo, es una señal para preguntarse si quizá me siento cómodo/a con ese profesional. Cada quien trabaja a su manera, yo lo hago pensando en la idea de equipo, es decir vamos de la mano para ayudarte con lo que te cuesta o pesa. Si no conectamos, no pasa nada, la idea es que si esos sucede puedas encontrar en otro psicólogo el lugar que necesitás.

– ¿Está bien que el paciente se dé el alta cuando siente que ya está elaborado su problema?

No, debe ser el profesional. El paciente lo que puede darse es la pausa, y es totalmente válido. Hay que probar, sentirse cómodos, y si la persona necesita la pausa, es bueno que la haga, nada debe ser forzado, pero el alta la debe dar el psicólogo.

– ¿Existe el adicto al diván?

Sí, y para mí eso es un error. En mi caso, mi espacio no es de adicción, y una vez que se trabajó y las herramientas se le brindaron a la persona y está lista, es tiempo de dar el alta. La idea es que el paciente no esté 30 años en terapia, sino que sea un lugar pro activo, que en un momento permita a la persona volar y seguir adelante.

La profesional estuvo con el equipo de Cada Día, mirá la nota

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