Personas que no suman: ¿Te suena?

Personas que no suman: ¿Te suena?

En ambientes de trabajo, en tu familia, amigos o conocidos, los llamados “antagónicos” suelen poner sólo palos en la rueda en lugar de sumar. Conocé de qué se trata, cómo tratarlos, y en caso de que sean tus propios hijos, cómo guiarlos.

“Que sí…pero”, “que no…pero”, “que blanco…que negro…” Las versiones de los denominados “antagonistas” son tan variadas como nefastas a la hora de sumar y nos restar en cualquier situación.

Se puede dar en diversos ámbitos y situaciones, como en personas sin distinción de sexo, edad ni parentesco. Las personas antagónicas son como empalizadas que todo lo obstaculizan. Son esas figuras que a todo le ven problemas y defectos, esas con las que cuesta un mundo llegar a acuerdos y que, con su actitud, minan el ánimo e incluso las ganas de iniciar cualquier tarea. Si convivís con alguien así o estás obligado a trabajar con un compañero con este perfil, querrás saber también qué hacer.

Según explica la neuropsicóloga Cecilia Ortiz, “si podemos entender que, si nos ayudamos y apoyamos entre todos, todo es más sencillo, placentero y posible, lejos de la individualidad. Es una cuestión de conciencia gregar”.

-¿Qué pasa con el hogar, no debería ser la fuente que genere y sume esa conciencia?

Sí, pero sin embargo, hay familias que en los del amor o creencias no promueven esta educación. Crían chicos que piensan en sí mismos y no en la cooperación. Uno lo ve en los colegios esto de no convidar merienda, algo tan básico pero tan simbólico apañado desde los propios padres.

– ¿Y en la adolescencia esto no se torna más complejo?

Absolutamente, ya que es la etapa de rebelión en donde la forma que tienen los chicos y chicas es no colaborar. Hay que exigir y no solucionarles la vida, sino hacerlos cargo de ayudar en la casa, o hacer su habitación por dar sólo dos ejemplos, si esto se dilata en el tiempo, y la respuesta es negativa, no hacer los quehaceres que les corresponde, sino dejarlos hasta que no les quede otra que tomar responsabilidad. No es sencillo, hay que negociar pero eso no implica que no hagan lo que les corresponde hacer para colaborar. De lo contrario estaremos criando verdaderos tiranos, cuyas consecuencias les pasará factura en el mundo adulto.

Lo más fácil es no poner límites, lo más complejo pero que a la larga los protege y prepara a los adolescentes, es “hacerlos cargo”.

-Y en los adultos ¿cómo manejar a una persona no cooperativa?

 No podemos esperar a que el obstruccionista cambie, la única salida es aprender a tratarlos para que su presencia nos afecte lo menos posible. Por otro lado, si en un entorno de trabajo se detecta a alguien con esta conducta lo que podemos hacer es escuchar sin caer en la confrontación ya que discutir con un narcisista o con alguien desafiante no sirve de nada. Es una batalla perdida. Se nos van las energías y los ánimos. Es preferible en todos los casos limitarnos a escuchar sus quejas y razonamientos sin reaccionar. Basta con escucharlos y seguidamente hacer lo que consideremos conveniente sin perder la calma.

Confiar en uno mismo, esto implica sobrevolar a quien solo trae ruido, ser una persona eficaz y resolutiva, significa hacer oídos sordos a quien solo pone palos en la rueda.

Un líder puede tratar de negociar y tratar de revertir la situación, o saber que esa persona que “va en contra todo el tiempo” se la darán determinadas tareas que sabe, puede hacer, sin delegarle aquello que sabe, no hará.

Como en todos los casos, si se hace lo imposible por lidiar de la mejor manera, cualquier persona antagónica asumirá que sus actos tienen consecuencias.

Tipologías

La Universidad de Utah realizó una investigación para crear un inventario y poder detectar estos patrones de personalidad. Sin embargo, lo interesante de esa formulación de la doctora Horney fue comprender que detrás de quien todo lo obstaculiza, suele estar una infancia marcada por el abandono, una educación muy crítica y la falta de calidez.

El sabelotodo

Las personas que no cooperan se manifiestan en nuestra contra porque, según ellas, saben más que nosotros. Son individuos que se auto perciben con mejores competencias y conocimientos que la media. Ese nivel de superioridad provoca que desprecien cualquier idea, cualquier propuesta e intento por llevar a cabo una tarea.

El dramático

Todo va a salir mal. El obstruccionismo también se manifiesta mediante el victimismo. Es común ver a hombres y mujeres poniendo palos en toda rueda al usar la queja como mecanismo de bloqueo.

El explosivo

Las personas que no cooperan pueden evidenciar en ocasiones un rasgo algo más problemático. Nos referimos a esa impulsividad explosiva e imprevisible que se transforma en respuestas agresivas. Pasan de la calma a al enfado en cuestión de segundos. Podemos creer, por un momento, que contamos con su acuerdo y apoyo y, a los pocos segundos, algo les hace saltar e ir en nuestra contra.

 El narcisista obstruccionista

En efecto, muchos de los perfiles con conductas antagónicas evidencian una personalidad claramente narcisista. Son hombres y mujeres muy hábiles para boicotear cualquier avance, cualquier intento por lograr un objetivo e incluso por favorecer la unión de un grupo de trabajo.

La neurpsicóloga estuvo con el equipo de Cada Día, mirá la nota

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