¿Qué es, por qué surge, cómo combatirla, qué consecuencias genera? Todas estas respuestas, en la nota.
(Por Eva Rodríguez)
La culpa es el sentimiento de “no merecer”, es enojo y bronca con uno mismo. Aparece porque no se alcanza el ideal. Lo que tendrías que haber hecho no lo hiciste o lo que hiciste no alcanzó a cubrir tus expectativas. Entonces, esa distancia entre lo que “tendrías que haber hecho” y “lo que hiciste” hace que te sintamos mal.
Otro punto es porque trasgrediste alguna “norma” real o simbólica. Real sería la ley o códigos de convivencia. Simbólica sería hacer algo que van en contra de tus principios, del mandato familiar, es no ser congruente con la persona que querés ser.
Consecuencias emocionales
La persona culposa se ve a sí mismo como culpable de algo, lo rige el sentimiento “por mi culpa, por mi culpa, por mi culpa”, como alguien que debe ser perdonado. Está anclada en el pasado y tiene dificultad para conectar con el presente.
La culpa viene del pasado, de lo que ya hiciste y de una decisión que tomaste y ves como mala. O del futuro, de lo que no vas a hacer, decir, elegir o de lo que imaginás que eso va a implicar.
La culpa es enojo con uno mismo por algo que salió mal. Entonces debés pagar las consecuencias y eso se logra a través del dolor, que puede ser real o emocional.
Respuestas frente a la culpa, ¿cómo actúa alguien con culpa?
+Autocastigo: posiblemente, la persona culposa va a privarse de cosas o va a maltratarse de alguna manera, hay decisiones saludables que tendrían que tomar y no las toma porque tiene que pagar por su culpa. La culpa le dice: “vos no te lo merecés”.
+Autoboicot: las personas culposas frenan y boicotean sus objetivos y su desarrollo vital como forma de castigo.
+Reiteración: las personas que viven con culpa sistemáticamente buscan rodearse de otra gente que las lastimen.
+Autoaislamiento: hay personas que rechazan antes de ser rechazadas, se quedan solas pero con sufrimiento y esto es también producto de la culpa que experimentan, es una forma de autocastigo.
Solución:
PASO 1: Distinguir si es culpa real o neurótica
La culpa real es cuando con conocimiento y conciencia de que tus actos pueden lastimar a terceros o a vos mismos y, así y todo, decidías hacerlo.
Esta culpa tiene soluciones reales: reparación de daños, pedido auténtico de perdón, actos para colaborar con quien o con aquello que dañé.
La culpa neurótica tiene que ver con romper simbólicamente un mandato, una expectativa, la creencia de que tal vez lastimaste a alguien, con lo que vos interpretás que no es bueno para vos o para otros.
Ejemplos:
“Quiero comprarme algo pero me da culpa porque estoy transgrediendo un acuerdo con mi pareja”
“Quiero dejar algo, mi carrera o un proyecto pero me da culpa porque voy a desilusionar a alguien que espera algo de mí”
“Yo hice algo que hirió a alguien que quiero y eso me da culpa porque considero que no le hice justicia a nuestra relación, la descuidé”
“Creo que eso que hice no estuvo tan bien porque conozco a esa persona y sé que no le gustará o porque sé que esto me afectará a mí mismo en el futuro”
La culpa neurótica es falsa, habita en el supuesto. Vos suponés que algo se rompió, que a alguien dañaste, que hiciste algo que no se esperaba de vos, pero no tenés la confirmación. En el medio entre el daño que vos creés que hice y la confirmación de ese daño existe la culpa.
Discriminar entre la culpa real y la culpa falsa puede traer un gran alivio en la vida diaria y una notable mejoría en la capacidad para tomar decisiones auténticas.
PASO 2: Dejar de castigarse
Lo que ya pasó ya pasó. Hay que vivir en el presente, no en el pasado. En lugar de invertir toda esa energía psíquica en auto cuestionarse y castigarse, hay que usar la energía para hacer un cambio positivo en el presente.
PASO 3: Aceptar
Ya sucedió, en su momento seguramente hiciste lo mejor que pudiste con los recursos que tenías. Desde el presente, con las herramientas y experiencias nuevas adquiridas, es fácil juzgar el pasado. Pero, la verdad es que evidentemente en el pasado no las tenías, si las hubieras tenido probablemente no hubieras hecho lo que hiciste.
PASO 4: Asumir la responsabilidad
Construir en el presente y hacia adelante. Con esto que pasó, con esto que ocurrió tenés que plantearte qué podés hacer, qué aprendiste, cómo te cambió esa situación, cómo vas a actuar a partir de ahora? Tu pasado no define quien sos, las cosas pueden cambiarse y sos responsable de c{omo vivís tu vida en el presente. La culpa es retrospectiva.
La solución no es purificarse por la falta cometida porque “pagar la culpa” no significa que cambiaste o aprendiste algo sobre la falta.
En cambio, la solución tiene que ver con transformarme en responsable de lo que hacés y decidís. Ser consciente de tu equivocación, falta o error, poder visualizarlo y reparar en caso de ser necesario o posible. Lo fundamental es aceptar tu situación y cambiarla en el presente y hacia el futuro.
Te dejo dos frases que pueden ayudarte:
“Perdónate por no saber lo que no sabías antes de aprenderlo”.
“Lo que recordamos de una persona no son sus derrotas pasadas, sino lo que pudo construir encima de ellas.”