Burnout parental: cuando la crianza “quema”

Burnout parental: cuando la crianza “quema”

Si bien no hay dudas del amor que madres y padres puedan tener por sus hijos, esto no implica que no puedan padecer el fenómeno del “quemado”. Esto debido a los altos niveles de exigencia externa y el estrés por parte de los chicos/as. Todo lo que tenés que saber en esta nota.

El hartazgo, la afección emocional y física, y hasta la vulnerabilidad consciente frente a la crianza de los hijos (niños o adolescentes) hace que muchas veces tanto padres como madres se sientan culpables por desear no estar con ellos en ese momento. Y como todo en la vida si hay algo que es claro es que no se nace sabiendo ser padre, madre, ni hijo, pero en el camino hay crianzas que por diversas circunstancias (falta de límites, niños complejos o con problemas conductuales) pueden terminar con un “Burnout parental”. ¿Pero de qué se trata esto de estar “quemados”?

Según lo explica la neuropsicóloga Cecilia Ortiz “se trata de muchas exigencias vividas por los papás y mamás, en donde hay una dificultad por diversas circunstancias de contar con las herramientas adecuadas para hacerle frente a esas exigencias. Allí aparece en padre y madres un cansancio, o un estar quemado o agotado”.

– ¿En qué aspectos un adulto puede darse cuenta?

Se da en tres aspectos: desde lo físico, lo mental y lo emocional. Desde lo físico los adultos sostienen que les cuesta levantarse, que les duele el cuerpo, desde lo mental que no pueden pensar más, mientras que en lo emocional hay una toma de distancia que vendría a ser como un adormecimiento afectivo, una especie de anestesia en donde no pueden sentir ni expresar ninguna emoción.

– ¿Podríamos hablar de un “hartazgo” de los hijos, sin por eso dejar de amarlos?

Totalmente. Una cosa es el amor que se tiene a los hijos, y otra el lidiar con el día a día. Si vamos desde lo más amplio hasta lo más cercano, lo primero que incide son los factores externos, por ejemplo, son la situación social y económica de nuestro país, un factor más estresante que influye. Luego tiene que ver con la característica particular de cada papá y mamá. Hay personas que por su propia historia personal colapsan más rápidamente porque les cuesta hacerle frente al estrés, y, además, si bien hay hijos más llevaderos, hay otros que son más complejos y demandantes.

– ¿La dificultad de los padres para poner límites se suma a todo esto?

Totalmente. Cuando se quejan esos límites que deberían haber puesto de manera amorosa desde un principio, no están y les pasan factura.

– ¿Qué hacer para seguir adelante?

Antes que nada, lo primero es normalizar la situación, porque son padres y madres con mucha culpa, ya que además del agotamiento físico, tienen distancia emocional con los hijos. Es decir, los cuidan y les cubren todas sus necesidades básicas, pero se sienten rebasados y hacen todo de forma automática, no la pasan bien y sienten culpa.

Por eso hay que entender que esto puede darse en padres y madres, y eso no implican que no amen a sus hijos ni que sean malos padres. Entonces visualizarlo, hablarlo con mi pareja a ver si le pasa lo mismo, y a veces, hacer una consulta al profesional, ya que se da por múltiples variables y de esa forma saber qué flanco atacar. Si es del individuo papá o mamá, o el vínculo con el hijo.

 

Mitigar el agotamiento para resurgir

Criar a un hijo nunca ha sido fácil. Por eso es fundamental detectar rápido si un padre o madre presenta síntomas de fatiga parental para atajar rápido el problema. La pareja es clave en este punto, hay que hacer equipo.

Algunos tips

-Turnarse para que cada miembro de la pareja encuentre espacios o momentos para desconectar y hacer una actividad que le guste.

-Compartir el problema con otros padres y madres: darnos cuenta que no estamos solos y no somos los peores padres del mundo

-Buscar actividades que podamos hacer con nuestros hijos

– Negociar con los hijos: organizarse y crear rutinas que involucren a los niños.

-Razonar con ellos: es importante hablar con nuestros hijos sobre lo que nos pasa, desde una perspectiva honesta y tranquila sin caer en el drama, les hará ver por lo que estamos pasando y que ellos son una pieza clave en nuestro estado.

-Sumar pequeñas y acordes responsabilidades hogareñas que les haga dar cuenta, la colaboración la empatía por los quehaceres, y el hacerse cargo de algo. Todo enriquece el vínculo.

La neuropsicóloga estuvo con el equipo de Cada Día. Mirá toda la nota y no pierdas detalle de este tema crucial.

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