La etapa “teen” claramente es una de los periodos más duros, y hermosos tanto para quien lo transita, como para padres y madres. ¿Cómo ayudarlos a entender esta emoción?
Aunque se presenta a toda edad (desde niños a adultos mayores) la ansiedad resulta especialmente frecuente en la adolescencia ya que es una etapa fértil por ser una instancia en la que los y las jóvenes empiezan a desplegar sus alas a fin de dejar el nido familiar, y comenzar a enfrentar la vida por sí mismos.
Sin embargo la ansiedad tiene su buena y mala prensa, que tiende a englobar una emoción tratando de encasillarla en algo malo. Como todo en la vida tiene sus matices, eso es claro: Es que hay que comprender ante todo que “la ansiedad normal tiene una función activadora para facilitar la respuesta de una persona ante peligros o amenazas. Sin embargo, cuando es excesiva en intensidad, frecuencia y duración, o aparece asociada a estímulos que no deberían representar una amenaza real, se considera patológica”, sostienen los especialistas.
¿Cómo ayudarnos y ayudar a los hijos cuando todo parece desbordarse?
Como apunta la especialista en psicología Vanesa Elías:”muchas veces utilizamos la palabra ansiedad, sin ponernos a pensar desde dónde la estamos usando, ya que la ansiedad en sí misma es una emoción como cualqiuer otra. Las emociones forman parte de un lenguaje o la manera de cómo comunicarse nuentra alma y emoción con nuestro cuerpo. Entonces se va a encontrar una vía de manifestación a través de este lenguaje en particular. Hay que entender que una cosa es tener una emoción bien colocada, por ejemplo si una persona va a ser papá. Es decir que es una emoción consecuenta con lo que se transita. El problema aparece cuando emerge desfasada y sinb razón”.
-¿Nos falta aceptar las emociones como la ansiedad, seamos adultos o adolescentes?
Tal cual, a las emociones no hay que reprimirlas ni negarlas, sino que hay que aprender a vincularnos con las emociones desde un lugar constructivo que además nos dé identidad, es decir ser capaces de poder tener el mayor conocimiento po-¿Qué diferencia hay entre ansiedad y trastorno de ansiedad?sible de mi mundo emocional, siempre las emociones nos dicen algo.
El primero se da de manera natural, y responde a un contexto o algo que me pasa que me genera en determinadas una emoción: miedo, tristeza, alerta, etc. El segundo es cuando de manera constante y sin razón aparente, que incluso se lleva al cuerpo, es decir se vuelve sintomático y la persona sufre mucho.
-¿Qué sucede en el mundo adolescente?
Como ya sabemos la adolescencia es una instancia de cambio profundo, transversal y de identidad y en todos los planos, ya que hacemos cambios identitarios a lo largo de la vida muchas veces, y en la etapa adulta mucho más.
En la adolescencia todo es muy abrupto, rápido y de golpe. Se deja la infancia atrás, y no se reconocen muchas cosas nuevas: mi cuerpo, mi voz, lo que siento, o porqué me siento así…De ahí la importancia de dialogar con los chicos y chicas, para bajarle intensidad, pero para no ignorarla.
Además, cuestiones del entorno pueden influir, ya sea porque el adolescente es testigo de una conflictiva relación entre sus padres, la situación económica familiar sea difícil o por cualquier otro aspecto.
En la actualidad, las redes sociales son otro factor importante, ya que cuanto más tiempo están en las mismas, mayor posibilidad de comparación existe con los demás, lo cual puede provocar ansiedad. Tambien que vivimos en una cultura de la ansiedad, todo es “ya”. Hay que generar recursos terapéuticos para ver si esa ansiedad está bien colocada, o hay una trastorno al que hay que transitar con ayuda, contención y herramientas.
Los síntomas de ansiedad “mal colocada”
En algunos adolescentes pueden existir síntomas físicos como temblores, palpitaciones, sudoración, mientras que en otros pueden ser más sutiles o subjetivos, como sentirse tensos, con dificultad para concentrarse o esbozar vivencias de retraimiento que no siempre resultan fáciles de detectar como manifestaciones de ansiedad.
Debido a que la vida adolescente suele girar en torno a la escolaridad y a la interacción social, la evitación de estos ámbitos puede ser una señal importante de que algo no anda bien.
Así como es común consultar al médico si se siente dolor, fiebre o cualquier otro síntoma físico, no suele ser igual de frecuente la consulta especializada ante un malestar psicológico. De allí que naturalizar los problemas de salud mental resulta vital, para desligarnos de la estigmatización, y comenzar a darle respuestas.
La profesional estuvo en Cada Día, mirá la nota