Hay diversas teorías al respecto y se realizaron gran cantidad de estudios. ¿Qué dice la Universidad de Harvard?
Dormir una siesta después de almuerzo es una práctica que llevan a cabo muchas personas. Mendoza es una de las provincias de la Argentina que mantiene esta cultura. Recién por estos tiempos se está hablando de modificar el horario de comercio para que no corte entre la mañana y la tarde y sea corrido.
En 1995, un estudio realizado por la NASA y la Junta de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos reveló los beneficios de una siesta corta de 26 minutos. Este descubrimiento popularizó la “siesta de la NASA”, y desde entonces, muchos medios de comunicación destacaron sus beneficios.
Pese a la evidencia científica, la siesta sigue enfrentándose a ciertos prejuicios culturales. Mientras algunos la ven como un signo de falta de compromiso, otros la consideran una pérdida de tiempo y otros como algo necesario y reparador.
Un estudio de la Universidad de Murcia, en colaboración con la Universidad de Harvard, reabrió el debate sobre las siestas cortas. Según esta investigación, siestas de menos de 30 minutos están asociadas con un menor riesgo de obesidad y problemas metabólicos, mientras que las siestas más largas pueden incrementar el índice de masa corporal y la predisposición al síndrome metabólico.
La duración y el contexto son cruciales para una siesta efectiva. El Consejo de Investigación del Sueño del Reino Unido señaló que siestas de más de 20 minutos pueden llevar a un sueño profundo, lo cual no es beneficioso.
Además, surgió el concepto de “siesta del café”, que consiste en tomar una taza de café antes de una siesta corta para potenciar sus efectos revitalizantes. La cafeína bloquea la adenosina, un neurotransmisor que induce el sueño, y ayuda a mantener la vigilia durante la siesta.
En resumen, la siesta es una práctica compleja con beneficios comprobados, pero su efectividad depende de su duración y contexto. La “siesta del café” y la posible influencia genética añaden matices a este hábito, que aún enfrenta retos culturales y prejuicios.