Migraña: una enfermedad crónica, discapacitante y subestimada ¿el viento Zonda lo puede disparar?

Migraña: una enfermedad crónica, discapacitante y subestimada ¿el viento Zonda lo puede disparar?

Siete de cada diez personas que sufren migrañas sienten que su dolor es minimizado por los demás. Especialistas advierten que se trata de una patología incapacitante, con crisis que pueden durar hasta 72 horas, y destacan los avances en nuevos tratamientos que mejoran la calidad de vida.

“La migraña es mucho más que un dolor de cabeza”. Con esa afirmación comenzó la charla con el doctor Gabriel Olarte, especialista en medicina crítica y terapia intensiva y experto en dolor, quien explicó las características y el impacto de esta enfermedad que afecta a millones de personas y, sin embargo, muchas veces no es tomada con la seriedad que merece.

Según datos recientes, 7 de cada 10 personas con migrañas consideran que su dolor es minimizado por el resto. En muchos casos, quienes las padecen son tildados de “mañosos” o exagerados, cuando en realidad se trata de un trastorno altamente incapacitante, que puede impedir realizar tareas cotidianas o laborales.

Un dolor distinto

“El dolor de la migraña es diferente al de una cefalea tensional común. Es más intenso, suele afectar un solo lado de la cabeza, y puede venir acompañado de náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz (fotofobia) o al sonido (fonofobia)”, explicó Olarte.

Mientras que una cefalea tensional permite continuar con la rutina, un episodio de migraña puede durar entre 4 y 72 horas y obliga a la persona a suspender toda actividad. Sin embargo, en muchos ámbitos laborales aún no se reconoce como una condición discapacitante.

Diagnóstico y síntomas

Existen distintos tipos de migraña. Una de ellas es la migraña con aura, que se caracteriza por presentar síntomas previos al dolor, como alteraciones visuales, luces brillantes u olores particulares. “Cuando aparecen esos signos, el paciente ya sabe que se avecina un ataque”, explicó el médico.

El diagnóstico suele retrasarse, y antes de confirmarlo se deben descartar otras causas neurológicas. “Hay que hacer estudios de imagen para asegurarnos de que no se trate de una enfermedad secundaria. Una vez descartadas, se trabaja en el autocuidado y en la elección del tratamiento adecuado según la frecuencia de los ataques”, añadió.

Tratamientos y avances médicos

Aunque la migraña no tiene cura definitiva, sí existen formas de controlarla y mejorar la calidad de vida. Olarte destacó la importancia de las medidas higiénico-dietéticas: mantener un buen descanso nocturno, una alimentación balanceada y evitar los factores desencadenantes.

“Hoy contamos con tratamientos más efectivos. Para los casos leves, se indican antiinflamatorios como ibuprofeno o paracetamol. Pero en los casos crónicos o refractarios, ya disponemos de anticuerpos monoclonales, terapias específicas que actúan sobre la sustancia que desencadena el episodio migrañoso”, explicó.

Factores desencadenantes

Además de los hábitos, influyen factores ambientales. En provincias como Mendoza, el viento Zonda es un conocido disparador. “Los pacientes migrañosos suelen saber exactamente qué gatilla su dolor: un cambio de clima, un sonido, un alimento o incluso el estrés. Reconocer esos disparadores es clave para prevenir los ataques”, señaló el especialista.

La migraña, subrayó Olarte, debe ser entendida y tratada como lo que es: una enfermedad neurológica crónica y discapacitante, no un simple dolor pasajero. Y aunque no siempre pueda evitarse, la información, el diagnóstico temprano y los tratamientos adecuados permiten que quienes la padecen recuperen parte del bienestar que el dolor les arrebata.

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