Aprobada por ANMAT y de venta bajo receta, esta droga inyectable mostró resultados clínicos contundentes en adultos y adolescentes, pero su uso debe estar guiado por profesionales y acompañado de hábitos saludables.
La semaglutida ya está disponible en el país y promete convertirse en una herramienta clave para el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso. En Mendoza, su distribución comenzará entre jueves y viernes, según confirmaron fuentes médicas. Se trata de una medicación inyectable que se vende bajo receta, aprobada por la ANMAT, y que puede utilizarse tanto en adultos como en adolescentes mayores de 12 años. Su aplicación debe formar parte de un abordaje integral que incluya alimentación saludable, actividad física y seguimiento clínico.
Esta droga actúa como un análogo del GLP-1, una hormona que el cuerpo produce naturalmente en el intestino al ingerir alimentos. Según explicó el médico clínico referente en obesidad, Santiago Gómez Centurión “le dice al estómago que tiene que vaciarse más lento y eso genera más saciedad. También le indica al cerebro que ya estamos llenos y no necesitamos seguir comiendo”. De esta manera, regula la ingesta calórica, disminuye el hambre y reduce la ansiedad relacionada con la comida.
Además de su efecto sobre el apetito, la semaglutida tiene un impacto positivo en el metabolismo. “Estimula la producción de insulina inducida por glucosa y mejora la glucemia”, detalló Gómez Centurión. También contribuye a reducir la inflamación del tejido adiposo, considerado uno de los principales factores de riesgo en las complicaciones metabólicas asociadas a la obesidad. Por eso, su uso va más allá del descenso de peso y apunta a mejorar la salud integral del paciente.
La semaglutida ya se utilizaba en pacientes con diabetes tipo 2 bajo el nombre comercial Ozempic®. La diferencia con Wegovy®, la versión aprobada para tratar la obesidad sin diabetes, radica en las dosis disponibles. “Wegovy nos permite tener las dosis que necesitamos para tratar al paciente con obesidad sin diabetes, porque las dosis son diferentes”, aclaró el especialista. Esta distinción es clave para adaptar el tratamiento a cada perfil clínico.
Los estudios clínicos realizados mostraron resultados contundentes. Un tercio de los pacientes tratados logró reducir hasta un 20% de su peso corporal, mientras que la media general fue del 17%. Además, se observó una mejora significativa en parámetros como la presión arterial, el colesterol, el hígado graso y el riesgo cardiovascular. “Ha mostrado como muy pocas drogas en la historia disminuir un 20-30% el riesgo de infarto o ACV, que es un montón”, agregó.
El tratamiento es de uso prolongado y debe ser supervisado por profesionales. “La obesidad es una enfermedad crónica y los tratamientos están aprobados para ser usados por largo tiempo”, explicó el médico. La sostenibilidad de los resultados dependerá de la adherencia a los hábitos saludables y del mantenimiento de la masa muscular. En cuanto a los efectos adversos, los más frecuentes son náuseas y vómitos, especialmente en las primeras aplicaciones, pero suelen disminuir con el tiempo.
En cuanto al acceso, el precio estimado ronda entre $120.000 y $150.000 mensuales, según la dosis. Aunque aún no está claro si será cubierto por obras sociales y prepagas, se espera que se incorpore como parte de los tratamientos para enfermedades crónicas.
En Argentina, 6 de cada 10 adultos presentan sobrepeso u obesidad, y esta condición está asociada a más de 200 complicaciones de salud. Sin embargo, solo 2 de cada 10 pacientes acceden a un tratamiento adecuado. La llegada de la semaglutida representa una oportunidad para mejorar el abordaje médico y social de esta problemática. “Estamos tratando de cambiar nuestra población y concientizar acerca de esta enfermedad”, concluyó Gómez Centurión.
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