Llegar a “grandes” o ser más o menos longevos es para muchos un deseo recurrente. Sin embargo, poder hacerlo de la mejor manera posible, preparando el cuerpo y la mente, nos asegura una ancianidad, en la cual también poder seguir disfrutando. Enterate en esta nota de cómo hacerlo.
“Cocoon” es una película estadounidense de 1985 dirigida por Ron Howard, acerca de un grupo de ancianos que recobran las energías de la juventud cuando accidentalmente se vinculan con extraterrestres. La película alcanzó no sólo un enorme éxito de taquilla (cuya secuela continuó en 1988) sino que, de alguna manera, permitió soñar respecto a cómo sería llegar a una edad muy avanzada en donde los achaques y enfermedades no existieran para esos ancianos.
Más allá de lo imposible de tal “milagro de película” ya que el tiempo pasa inexorablemente y con él, los cuidados de la salud, poder cuidar el cuerpo para llegar a la ancianidad de la mejor manera posible (movilidad, que el cuerpo y la mente respondan bien) es algo que sí podemos hacer, en el caso de llegar a esas edades.
Por ello ello el médico deportólogo Pablo Gastaldi explicó “la propuesta para este siglo XXI es que anti age y es la que hacemos los médicos preventólogos apunta a que, con conciencia de envejecimiento, tratemos de ser personas activas y que el momento de la postración que tengamos quizá que vivir, o la dependencia de terceros es que sea el menor tiempo posible. No es lo mismo terminar con una patología que era prevenible y a los 60 años quedar postrado hasta los 80 o 90, que hacer un proceso denominado como de prevención o de envejecimiento activo salubre, en donde las últimas dos semanas, o 48 horas de nuestras vidas las transitamos dependiendo de nuestros seres queridos. Es decir, una dependencia o postración de horas o días cuando lleguemos a grandes, y no de años por no prevenir. El cuerpo es un envase que recibe golpes durante cada etapa de la vida hasta que se fisura y es donde aparece la patología”.
– ¿Desde qué edad se hace prevención?
Desde los 14 años recibo pacientes que comienzan a trabajar en este sentido. Hay un concepto de envejecimiento de que vamos a envejecer a los 50 o 60 años y en realidad desde los 18 años ese camino comienza a desandarse.
– ¿Cómo comenzás este camino?
Antes que nada, brindando información de calidad. Vivimos en la era de la sobreinformación basura. No sabemos a quién creerle por la cantidad de gurúes que hay por las redes. Lo más importante es ir a profesionales idóneos y la mejor manera de saber si estamos frente a uno es que no sea alguien que se presente como el dueño de la verdad, ni se la sepa todas. Y sobre todo que sea capaz de proponerle a las personas algo en el tiempo. Siempre le digo a la gente que nosotros no hacemos dieta, sino “cambios de hábitos”.
– ¿Quiénes están en mayor riesgo de no envejecer adecuadamente?
Los jóvenes y los adultos jóvenes están en mayor riesgo porque, antes que nada, viven a través de una pantalla que inhibe muchos aspectos cerebrales que entran por los ojos como la melatonina. Sumado a esto hay que pensar en otros aspectos: la jornada laboral es más larga con el home office y la tecnología del celular no permite un corte en lo laboral. Seguimos trabajando desde casa y recibiendo miles de mensajes. Incluso el ocio modificó su brújula desde juntarnos con amigos de forma recreativa, a que la salida sólo se trate de comer y beber (bastante) cosas ricas (pero por lo general nada sanas).
Otro de los aspectos que atentan contra este envejecimiento activo es que el ejercicio físico es una opción y no una obligación, y debería ser lo primero para un envejecimiento saludable, sin llegar a la obsesión. Son pautas que presenta la OMS, como hacer ejercicio físico 150 minutos a la semana, una cantidad X de pasos por día, aumentar el movimiento y opciones básicas como ir caminando a comprar cosas, o subir las escaleras cada ocasión cotidiana que se tiene. Desde lo mínimo a lo máximo eso cambia todo: dormir, comer bien, y hacer ejercicio, como también armar estrategias para proteger mi salud, sumando un plan a largo plazo es lo que marca la diferencia a la hora de envejecer en el tiempo, de manera activa.
El profesional estuvo con el equipo de Cada Día. Mirá la nota