Después de un fin de semana de excesos, ¿vale la pena el detox?

Después de un fin de semana de excesos, ¿vale la pena el detox?

Alimentación

Los planes alimentarios extremos que se adoptan tras unos días comiendo y bebiendo de más pueden alterar el funcionamiento del organismo y generar efectos no deseados. Profesionales de la salud advierten sobre el impacto físico y emocional de las restricciones repentinas, y proponen alternativas para recuperar el bienestar sin caer en medidas drásticas.

Cada vez más personas recurren a las llamadas dietas detox como estrategia rápida para “compensar” los excesos alimentarios del fin de semana. Jugos verdes, ayunos líquidos y planes restrictivos prometen desinflamar, depurar y “resetear” el cuerpo. Sin embargo, especialistas en nutrición advierten que este tipo de prácticas pueden generar efectos adversos y no cumplen con los beneficios que promocionan.

La licenciada en nutrición Solange Cittadini explica que “el cuerpo ya cuenta con órganos que se encargan de eliminar toxinas, como el hígado y los riñones. No necesita intervenciones extremas para funcionar correctamente”. Según la profesional, someterse a dietas líquidas o eliminar grupos de alimentos de forma abrupta puede provocar fatiga, irritabilidad, pérdida de masa muscular y alteraciones digestivas.

Un estudio publicado por la Sociedad Argentina de Nutrición reveló que el 38% de las personas que realizan dietas detox lo hacen sin supervisión profesional, y el 62% reconoce haber sentido malestar físico durante los primeros días. Además, el 45% vuelve a los hábitos anteriores en menos de una semana, lo que evidencia un patrón de compensación y rebote que puede afectar la relación con la comida.

La médica nutricionista María Isabel Beltrán señala que “pasar de un fin de semana de excesos a una dieta de solo líquidos no es saludable. Lo ideal es retomar una alimentación equilibrada, con preparaciones livianas, buena hidratación y actividad física moderada. El cuerpo necesita regularidad, no castigo”.

Entre los riesgos más frecuentes se encuentran los trastornos digestivos, la caída del rendimiento físico y la alteración del metabolismo. En adolescentes y personas con antecedentes de trastornos alimentarios, estas prácticas pueden agravar cuadros de ansiedad, culpa y conductas restrictivas. Por eso, los especialistas insisten en evitar los extremos y priorizar el acompañamiento profesional.

En lugar de recurrir a planes restrictivos, se recomienda optar por un día de alimentación liviana, con frutas frescas, vegetales cocidos, cereales integrales y proteínas magras. También es clave evitar el alcohol, los ultraprocesados y las bebidas azucaradas, y mantener una rutina de descanso y movimiento que favorezca el bienestar general.

En definitiva, las dietas detox pueden parecer una solución rápida, pero no son sostenibles ni necesarias para el funcionamiento del organismo. Lo más efectivo es construir hábitos saludables a largo plazo, sin caer en ciclos de exceso y restricción. La clave está en el equilibrio, no en la compensación.

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