Con la presencia de fieles y peregrinos, el Santuario de Schoenstatt fue sede de una nueva celebración en honor a María, quien fue coronada este año como Reina y Madre de la Paz y la Unidad.
Schoenstatt vivió una nueva coronación de María como Reina y Madre de la Paz y la Unidad. Con la presencia de fieles y peregrinos, el Santuario de Schoenstatt fue sede de una nueva celebración en honor a María, quien fue coronada este año como Reina y Madre de la Paz y la Unidad.
La ceremonia convocó a integrantes de la familia de Schoenstatt y visitantes de distintos puntos de Mendoza, además de personas que llegaron desde San Juan y San Luis para compartir esta jornada de fe.
Los preparativos comenzaron alrededor de tres meses antes del encuentro. Durante ese tiempo, la comunidad no solo organizó cada detalle de la celebración, sino que también llevó adelante un camino espiritual como preparación para la coronación.
Para los fieles, este gesto simboliza poner en manos de María las preocupaciones y necesidades de cada persona, de las familias y de la sociedad, confiando en su protección y acompañamiento.
Bajo el lema de Reina y Madre de la Paz y la Unidad, la comunidad renovó también un compromiso: llevar ese mensaje a la vida cotidiana y promover la unidad en las familias, los ámbitos laborales y en la convivencia social.
“Que el fruto sea la unidad” fue una de las ideas centrales de la celebración, como invitación a trasladar lo vivido durante la jornada más allá del Santuario.
Con sus puertas abiertas durante todo el año, Schoenstatt continúa siendo un lugar de encuentro para quienes buscan un espacio de oración, reflexión y acompañamiento espiritual.
La jornada finalizó con un clima de emoción y recogimiento, marcado por la fe y el encuentro de la comunidad en torno a María.