Leonardo Jurado conmovió con su interpretación y con su historia. Entró al Team Montaner pero además se llevó el poncho de La Sole para su hermano Nico.
Leonardo Jurado tiene 28 años, es de Jujuy pero actualmente reside en Córdoba en donde estudia. Hasta acá, la historia de un joven argentino más, que en la emisión de este jueves de La Voz conmovió casi hasta las lágrimas a Ricardo Montaner con su interpretación musical. Sin embargo, cuando habló de la persona más importante de su vida, su hermano Nico, que tiene Síndrome de Down, Lali, Mau & Ricky, Montaner y La Sole se mostraron ansiosos por conocerlo.
“Mi mamá va a estar re contenta. También mi hermano. No los veo desde el año pasado, no pude viajar a verlos por problemas económicos”, fue lo primero que dijo apenas terminó de cantar la canción Tarot con la que logró que las sillas de los equipos Montaner y Pastorutti se dieran vuelta para elegirlo.
“Me dio tristeza escucharte, pero esa tristeza que transmite alguien que sabe transmitir, ¿sabés?. Me hiciste caer en el ambiente que tu mismo propiciaste con tu interpretación”, reflexionó el artista argentino – venezolano apenas vio a Jurado parado sobre el escenario.
Cuando los hijos de Montaner le preguntaron en dónde vivía y qué hacía, fue que Leo contó un poco de su historia. Estudia la Licenciatura en Física y en Economía en esa ciudad, además de tomar clases de canto. Y confesó que lo que más extraña “no es tanto a mi mamá, porque siempre me reta”, pero si a su hermano Nico, la persona más importante de su vida, “él es la razón de todo, él me enseñó todo, los valores”.
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En una entrevista previa a subir al escenario del reality, el joven reflexionó al respecto: “Mi corazón dice de ir y cantar, sentir, cerrar los ojos y pensar en que es un día más cantando. Si quedo o no, yo voy a seguir siendo yo y mis amigos van a seguir siendo mis amigos”.
Además contó que “vivir solo en Córdoba tantos años es un poco difícil. Uno se aferra a los valores que los padres les enseñan, así que trato de seguir aunque a veces uno se caiga y no pueda ver a la familia constantemente como uno quisiera”. Hace más de un año que no ve a su mamá y a su hermano.
La nota de color de la noche la dio Lali, que fiel a su estilo, deslizó: “Me arrepiento”, remarcando simpáticamente las erres, es que su silla nunca cambió de color y siempre permaneció de espaldas.