La empresaria mendocina revela cómo construyó su carrera, cuáles son sus valores, los desafíos de liderar en la Argentina y cómo proyecta el futuro de Mendoza desde el mundo del vino, la minería y la innovación.
En el primer capítulo de Historias con Marca, Sofía Pescarmona abrió las puertas a un costado poco explorado de su vida: su recorrido personal, sus desafíos como mujer empresaria y la visión que impulsa sus proyectos. Lejos de las típicas charlas sobre logros y reconocimiento público, esta conversación se centró en aquello que no siempre se cuenta, como los valores familiares que marcaron su camino, las crisis que la formaron y el enorme peso que tiene el propósito en cada una de sus decisiones.
Pescarmona se define antes que nada como mujer, madre y aprendiz permanente. Asegura que el hacer es parte esencial de su ADN y que ese impulso la llevó a involucrarse de lleno en la actividad empresarial.
El legado familiar que marcó su visión del trabajo
La empresaria destacó que sus padres y abuelos, referentes del sector productivo local, influyeron profundamente en su mirada sobre Mendoza y la economía. La historia que escuchó desde chica, “lo que es bueno para Mendoza es bueno para mí”, esa mentalidad en la que “uno tiene que crecer y hacer crecer el lugar donde habita” se volvió un principio rector en su carrera y un valor que rescató de su legado familiar.
Su historia profesional comenzó como trabajadora en una empresa de telecomunicaciones y destacó que aprendió de la experiencia, pero también de los golpes. También estuvo marcada por las crisis argentinas. Pescarmona recordó el impacto del corralito, un golpe que la obligó a repensar su relación con el dinero y el ahorro. “Me enseñó que todo puede cambiar rápido, de un día para el otro”, afirmó. Con el tiempo entendió que la seguridad no está solo en las finanzas, sino también en los vínculos, las emociones y el propósito personal.
“A lo largo de la vida me van cambiando los sueños. Cuando logró uno me pongo a pensar en el próximo y los pienso como proyectos, como iniciativas, como desafíos”, apuntó la empresaria y agregó que no hay que apresurarse, “he cometido errores por ir rápido al próximo proyecto y no pensar si es correcto para mi vida”.

La empresaria habló del rol del capital humano, el principal desafío en cualquier industria. Sostuvo que elegir equipos, motivarlos y tomar decisiones difíciles es parte fundamental del liderazgo. En Argentina, añadió, se suma un factor extra: la falta de financiamiento a largo plazo, un obstáculo que limita la posibilidad de soñar y ejecutar grandes proyectos, por ejemplo en sectores como la minería, donde los resultados se miden en décadas.
Aun así, Pescarmona afirma que las empresas que conduce crecieron en los últimos años gracias a la austeridad, la reinversión constante y la visión estratégica. Con la inflación en descenso, hoy reconoce que se abre una nueva etapa: “Podemos volver a pensar en una estructura de capital más sana y en proyectos nuevos que antes parecían imposibles porque tal vez no hubo financiamiento para hacerlo antes”.
Mujeres, liderazgo y una visión más amplia
Pescarmona también abordó su experiencia como mujer líder en espacios mayormente masculinos. Reconoció momentos de soledad, pero destacó que la realidad está cambiando y que hoy la responsabilidad también es abrir camino, mentorear y permitir que más mujeres ocupen lugares de decisión. Además, remarcó la importancia de hablar de dinero con las hijas y educarlas financieramente desde chicas.
Entre sus objetivos actuales, enumeró la creación de nuevos vinos en Lagarde, la expansión internacional de sus restaurantes, su proyecto de escalar montañas y un reciente fondo de minería orientado al desarrollo sustentable y tecnológico. Subrayó que Mendoza atraviesa una oportunidad única: “Las oportunidades están un cierto tiempo y después se van”.
Para Pescarmona, emprender requiere tres pilares: sueño, planificación y movimiento. Destaca que ningún éxito es inmediato y que la clave está en avanzar escalón por escalón. La planificación aporta dirección, aun sabiendo que los planes nunca salen tal cual se imaginan. Lo importante, sostiene, es seguir en movimiento, porque las oportunidades llegan cuando uno está en marcha.