Nacho quiso jugar al peluquero, como su papá, pero muy lejos estuvo de dejarle bien el corte de pelo a Lucila que terminó rompiendo en llanto.
A estas instancias del juego, cualquier cosa puede ser un detonante dentro de la casa de Gran Hermano. Algo que quizás, en lo cotidiano de la vida, pasa como una anécdota más, allí dentro se vive con un nivel de intensidad supino. Como le pasó a Nacho y Lucila.
Todo se desencadenó por un error en el corte de pelo que Nacho le hacía a su novia. Mientras intentaba ayudarla a emprolijar su look, Nacho cometió un error y le rapó el costado un poco más de lo habitual.
El look de “La Tora” es bien característico de ella, y desde que ingresó a la casa intenta mantenerse uno de los lados de su cabeza rapado. Sin embargo, esta vez terminó todo mal, ya que, al parecer, su pareja no se lleva tan bien con las tijeras.
Lucila al ver cómo le quedó el costado rapado, más de lo solicitado a su novio, rompió en un desconsolado llanto. Lo cual generó un momento de tensión en la casa de Gran Hermano porque todos se incomodaron con la situación vivida por la pareja.
Ante la desesperación de la participante, sus compañeras intentaron consolarla, aunque ella solo podía pensar en cómo le había. quedado el look: “Lo noto mucho más arriba que otras veces. No lo quería subir más hasta ahí. Se le fue la mano”, comentó, y lanzó luego, completamente indignada: “Me siento calva, boluda”.
Al notar que su novio había rapado de más el lado izquierdo, Lucila comenzó a preguntarle a sus compañeras qué opinaban al respecto: “¿Notan algo raro del rapado?”, preguntó, a lo que Camila contestó: “Está más derecho de lo normal. Puede ser que te agarró un poquito más acá”.
De la misma manera, Julieta se metió y opinó sobre el rapado de su compañera: “Está más arriba“, lanzó, y le tiró un “palito” al joven de 20 años: “Te la mandaste”.
En ese momento, Lucila empezó a lagrimear, mientras las chicas le decían que no le quedaba mal. De la misma manera, Nacho intentó consolarla y también le insistió lo mismo, aunque todo fue en vano, ya que su pareja dentro de la casa no paraba de llorar.