Entre coreografías, guitarras y largas horas de ensayo de la Fiesta Nacional de la Vendimia, varias parejas encontraron algo más que un escenario: allí empezó su historia de amor.
El escenario del Teatro Griego Frank Romero Day ha sido testigo de miles de historias a lo largo de la Fiesta Nacional de la Vendimia. Allí se celebran el vino, el trabajo de los viñedos y la cultura mendocina. Pero entre coreografías, guitarras y aplausos también nacieron historias de amor que superaron cualquier guion.
Algunas comenzaron casi por casualidad, en un ensayo o en una escena. Otras se forjaron con los años, compartiendo la pasión por el arte y la tradición.
Una de esas historias es la de Johana Citón y Lucas Ross. Ambos eran bailarines jóvenes cuando se cruzaron por primera vez durante los ensayos de la Vendimia de 2010.
Todo empezó cuando cambiaron las parejas de baile. “Fui a buscar quién era el gaucho que había quedado solo. Me acuerdo que le toqué la espalda, se dio vuelta y le dije: ‘Mirá, hemos quedado solos, nuestras parejas ya cambiaron. ¿Querés bailar conmigo?’”, recordó Johana.
La respuesta no llegó de inmediato. “Me miró y no me contestó nada. Entonces le dije que no se hiciera problema y me di vuelta. Ahí me agarró y me dijo: ‘No, dale, bailemos’”.
Aquella escena fue el comienzo de todo. Johana tenía apenas 20 años cuando llegó a su casa y le contó a su madre que había cambiado de compañero de baile. “Le dije: ‘Es un chico normal, pero tiene una linda sonrisa’. A la semana ya le decía a mi mamá que me iba a casar con él”.
Lucas, en cambio, al principio no quería saber nada. “Me decían ‘salí con ella, salí con ella’, pero yo no quería. Siempre decía que no me iba a poner de novio ni casar con una bailarina”, contó entre risas.
Sin embargo, el destino tenía otros planes. Después de la Vendimia empezaron a salir, se pusieron de novios, se casaron y formaron una familia. Hoy llevan más de 16 años juntos y dos hijos.
“Cada vez que escucho una cueca me acuerdo de cuando nos conocimos. Es hermoso poder compartir con tu pareja la misma pasión por el baile”, aseguró Johana.
Para Lucas, la Vendimia tiene un significado todavía más profundo: “Vendimia es mi familia. Ahí empezó todo lo que tenemos hoy”.
Un amor que nació en la Vendimia del 63
Otra historia que atraviesa generaciones es la de Mirta y Lorenzo, quienes se conocieron en 1963, cuando la Vendimia se realizó por primera vez en el teatro griego.
Ella era bailarina y él actor. Coincidieron en una escena y allí cruzaron miradas por primera vez.
Su hijo, el artista Enzo de Lucca, lo recuerda con emoción. “Mis papás se vieron por primera vez ahí, sobre el escenario. Él bajaba tocando la guitarra en una serenata y mi mamá salía a recibir a los músicos. En los ensayos de esa escena se miraron por primera vez”.
Con el tiempo ambos siguieron ligados a la fiesta: llegaron a ser jefe de cerro y jefa de traspuntes. Estuvieron casados durante 58 años y participaron en 50 actos centrales.
Además, transmitieron esa pasión a sus hijos. “De chicos corríamos por los pasillos del teatro mientras ensayaban. Ese lugar fue nuestra infancia”, contó Enzo los ojos llenos de lágrimas. “Por eso siempre digo que somos hijos de la Vendimia”.
La historia de la reina y el gaucho
La tercera historia tiene como protagonista a Victoria Colovati. Cuando fue elegida reina departamental de Maipú en 2017 conoció a Lucas Torres, uno de los gauchos que acompañaba a las candidatas.
“Él era uno de los gauchos que llevaba a las reinas y le tocó llevarme a mí. Nos saludábamos y nos cruzábamos en Vendimia, pero en ese momento no pasó nada”, recordó.
El amor llegó dos años después, cuando Victoria comenzó a bailar folclore en el ballet Retoños Nativos, donde Lucas daba clases. “En ese momento no me dio bola”, bromeó Lucas. “Pero en 2019, cuando empecé a dar clases, ahí llegó el amor”.
Hoy llevan seis años de relación, comparten escenario y también participarán nuevamente del acto central de la Vendimia.
“Siempre me gustó ver a los bailarines y lo que transmitían. Nunca imaginé que el folclore iba a ser tan importante en mi vida”, explicó Victoria y agregó con orgullo: “Desde muy chiquita iba al carrusel con mis abuelos. A mi familia les gustaba ir a el teatro a ver la fiesta, entonces lo llevo como desde muy pequeña adentro y participar tanto como reina como bailarina, para mí es un orgullo”.