Ahora : Historias con marca: mirá el capítulo 8 con Leonardo y Joaquín Andreu
Vampiros siembran el caos en África: tuvo que intervenir el ejército

Vampiros siembran el caos en África: tuvo que intervenir el ejército

La población se encuentra desesperada por los supuestos ataques de estos monstruos chupa sangre.

El caos se ha sembrado en Malaui, al sureste de África, luego que comenzaran a difundirse relatos sobre ataques de vampiros. A partir de aquello, grupos de personas encolerizadas por la situación lincharon hasta la muerte a los presuntos vampiros, obligando a intervenir al ejército

En su ciudad, Ngolongoliwa, al sur de Malaui, Jamiya Bauleni, madre de familia, cuenta su sorprendente historia.

Fue el día 2 de octubre, en plana noche. “Vi luz en una esquina de mi techo”, comenta. “Vi una cuerda colgando y humo que me rodeaba. Intenté levantarme de la cama, en vano, y fue ahí cuando sentí una aguja atravesar mi brazo izquierdo”.

Jamiya, de 40 años, asegura haber oído, antes de desmayarse a alguien saltar del tejado. En estado de shock, fue ingresada en una clínica y enviada después a casa, “sanada” con antibióticos.

Por su parte, una vecina del lugar, Florence Kalunga, de 27 años, afirma haber sido atacada la misma noche. Dormía junto a su marido cuando vio una luz, “como un fuego”. “Oí que la puerta se abría [y] sentí una aguja perforando mi dedo”, narra la supuesta víctima.

Este tipo de relatos, a propósito de la presencia de vampiros sacuden a menudo a Malaui, donde la creencia popular sigue muy arraigada entre la población. Las personas albinas, por ejemplo, son ejecutadas por sus órganos, en rituales de magia negra.

Este último episodio de vampiros vino desde el país vecino de Mozambique. Según relatos, los vampiros atravesaron la frontera para alimentarse, bajo la apariencia de un programa de ayuda a la población. Debido a su rápida propagación, este vez el caso tomó ribetes de alta violencia.

¿Una mentira, una verdad?

Desde el pasado mes de septiembre, grupos de autodefensa mataron por lo menos a nueve personas, todas ellas sospechosas de haber bebido sangre humana, o al menos haberlo intentado hacerlo durante rituales de magia negra.

El 30 de septiembre, Orlendo Chaponda estuvo muy cerca de ser víctima de esta cacería de vampiros.

Ese día, decenas de personas armadas con piedras y machetes arribaron hasta su casa, cerca de Mulanje (sur del país). Asustado, Orlendo Chaponda pudo salir, viéndola negra, para luego refugiarse en una comisaría de policía.

“Mi mujer les dejó entrar en casa para verificar si había bebedores de sangre (…). Si me hubiesen encontrado, habrían podido matarme”, se estremece por completo.

Después de sembrar el caos en el campo, los rumores sobre los vampiros viajaron a Blantyre, la capital económica del país.

En octubre, grupos de milicianos armados patrullaron los barrios más pobres buscando vampiros. Una persona fue quemada viva y otra lapidada.

Debido a los acontecimientos, el presidente, Peter Mutharika tuvo que intervenir para denunciar unos “ejemplos muy inquietantes de justicia popular”. “Nada prueba la existencia de bebedores de sangre. Es una mentira que tiene como objetivo desestabilizar a la región”, insistió.

Las autoridades enviaron refuerzos policiales y militares e impusieron un toque de queda en varios distritos del país para devolver la calma.

¿Atacar a los que tienen plata?

Ahora bien, la medida fue levantada hace poco, pero el ejército y la policía siguen ojo al charqui, ya que la tensión sigue presente en la población.

De esta manera, más de 250 personas fueron detenidas en Malaui en relación con estos episodios de violencia por los rumores sobre vampiros.

“Las dificultades económicas y las desigualdades” son el caldo de cultivo de estos rumores y de esta violencia colectiva, explica Anthony Mtuta, maestro de conferencias en antropología en la universidad católica de Malaui. “Los pobres piensan que los ricos son codiciosos y les chupan la sangre”. En una lectura científica del problema.

Para Orlendo Chaponda, “si tienes un coche bonito, necesariamente pasas a ser un chupa sangre. Todo esto está ligado al analfabetismo y la pobreza”.

El caos sembrado en algunas provincias obligó a la ONU a suspender sus misiones durante algunas semanas.

Lejos de resultar algo pintoresco, este desorden a causa de los vampiros comenzó a afectar a la actividad de los distritos del sur de Malaui.

Desde mediados de septiembre, los turistas evitan la reserva forestal nacional de Likhubula (sur), por lo que ha mermado bastante en la actividad turística y económica de la zona. Un empleado del parque, McDonald Kolokombe. “Aquí, la gente es guía, mozo de equipaje o vendedor de suvenires. Cuentan con los turistas para vivir”, comenta.

Por el momento, no hay una prueba contundente de la existencia real de estos monstruos. Sin embargo, pareciera que seguirán siendo una verdad para muchas personas, por mucha más tiempo, en un país y continente donde los límites de la ciencia no delínean la realidad, sino por el contrario: el pensamiento mágico y la superstición constituyen su realidad.

Seguinos en