El episodio ocurrió en una zona céntrica de la ciudad, donde bancos y comercios rodean el edificio que alberga la sede diplomática israelí, cerrado desde hace más de dos años. La investigación apunta a posibles vínculos con grupos extremistas y refuerza la preocupación por la seguridad diplomática en Turquía.
Un violento tiroteo en Estambul sacudió la tranquilidad de una zona céntrica este martes, cuando dos hombres armados abrieron fuego en las inmediaciones del edificio que alberga el consulado de Israel. El ataque terminó con uno de los agresores abatido y cuatro personas heridas, entre ellas dos policías, lo que desató un fuerte operativo de seguridad en la ciudad.
De acuerdo con las autoridades turcas, los atacantes llegaron en un vehículo de alquiler procedente de Izmit y portaban armas largas. La policía respondió de inmediato y logró neutralizar a uno de ellos, mientras que el otro sobrevivió y permanece bajo investigación. En un primer momento se había informado que ambos habían muerto, pero la versión fue corregida horas después.
El ministro del Interior, Mustafa Ciftci, confirmó que uno de los agresores tenía vínculos con una organización extremista que opera en la región. Medios locales señalan que podría tratarse de una célula vinculada al Estado Islámico, aunque la investigación oficial aún no ha concluido y se mantienen abiertas distintas líneas de análisis.
Imágenes difundidas muestran a uno de los atacantes armado con un rifle de asalto y una mochila marrón, enfrentándose a la policía en plena vía pública. La escena generó pánico entre vecinos y comerciantes, ya que el ataque ocurrió en una zona con bancos y locales comerciales, lo que aumentó la tensión y el temor de la población.
El ministro de Justicia, Akin Gurlek, aseguró que la Fiscalía abrió una investigación exhaustiva para esclarecer los hechos y determinar las motivaciones detrás del ataque. Por su parte, el gobernador de Estambul, Davut Gül, aclaró que el consulado israelí no tiene actividad diplomática desde hace más de dos años, aunque el edificio sigue siendo considerado un objetivo sensible.
La reacción internacional no tardó en llegar. El embajador de Estados Unidos en Turquía, Tom Barrack, condenó el ataque y lo calificó como un atentado contra el orden internacional, al tiempo que destacó la rápida respuesta de las fuerzas de seguridad turcas.
Este episodio se suma a otros ataques recientes atribuidos al Estado Islámico en Turquía, como el ocurrido en diciembre en Yalova, donde murieron tres policías y nueve resultaron heridos. El hecho refuerza las preocupaciones sobre la seguridad en torno a edificios diplomáticos y espacios públicos, y vuelve a poner a Turquía en alerta frente a la amenaza del terrorismo.