El sujeto se lanzó desde un ventanal, pero cayó sobre un automóvil, por lo que quedó con heridas menores
Personal de la policía española detuvo a un hombre de 28 años, de nacionalidad rumana, identificado como Mihail, el que ha sido acusado de degollar a su pequeña hija de tan sólo dos años de edad. Aquello ocurrió en la localidad de Alzira, en Valencia, España.
Según información proporcionada por distintos medios hispanos, el suceso ocurrió durante la tarde del domingo, por causas que todavía se desconocen, cuando ambos estaban solos en el hogar.
Después del hecho, el sujeto se lanzó al vacío -desde un segundo piso-, pero cayó sobre un vehículo, por lo cual no sufrió mayores daños ni heridas.
En una primer instancia, el hombre fue trasladado al Hospital de la Ribera para constatar lesiones, siendo, después, llevado a dependecias de la Policía Nacional de Alzira, donde se encuentra detenido.
Mientras tanto, la madre de la niña, también rumana, fue trasladada al mismo centro asistencial por una crisis de pánico y ansiedad provocada por la noticia del macabro suceso.
Recolector de naranjas
Según distintos relatos aportados por vecinos y lugareños, al parecer Mihail, el sujeto homicida, trabajaba recolectando naranjas y su pareja, por su parte, en un almacén cercano. Llevaban algunos años viviendo en el piso donde se desarrolló la tragedia, incluso desde antes del nacimiento de la fallecida hija. Por su parte, los vecinos consultados por el hecho manifestaron que el trato diario, al cruzarse con alguno de los miembros del matrimonio, era bastante distinto:
«Ella saludaba y era bastante amable mientras que él no decía nada y era bastante seco. No daba ni los buenos días».
Mientras tanto, un equipo de policía judicial y de investigación revisó minuciosamente la casa para tratar de encontrar algunas pistas que dieran cuenta del motivo de tal crimen y, a su vez, determinaran, exactamente, el contexto de lo acontecido.
Minutos antes de las ocho de la tarde, el cadáver de la niña fue sacado del lugar, en medio de la consternación y el asombro de los vecinos, los cuales aún no se podían convencer de lo ocurrido.
Finalmente, los residentes del lugar la recordaban a la menor como «una nena muy guapa y pequeñita que se animaba a jugar con los niños en el parque». Más aún, más de algún vecino se persignó al ver pasar el furgón que transportaba el cadáver de la niña.