Una extraña enfermedad viral está transformando a los pequeños animales en criaturas con tentáculos y cuernos. Aunque parecen salidos de una película de ciencia ficción, expertos explican qué es el virus de Shope, cómo se transmite y por qué no representa un riesgo para humanos.
En Fort Collins, Colorado, decenas de vecinos reportaron la aparición de conejos salvajes con extrañas protuberancias en la cabeza y el cuello. Las imágenes se viralizaron rápidamente: los animales parecen tener tentáculos, cuernos o púas, lo que llevó a algunos a hablar de una “invasión alienígena”. Pero detrás del fenómeno hay una explicación científica inquietante: se trata del virus de Shope, una enfermedad que afecta a los conejos y provoca tumores queratinizados con formas deformes.
El virus, conocido formalmente como papiloma del conejo de cola de algodón, fue identificado por primera vez en los años 30 y sirvió como base para investigaciones sobre el virus del papiloma humano (VPH). “Es una enfermedad vírica que produce crecimientos similares a verrugas, que pueden endurecerse y adoptar formas muy llamativas”, explica la veterinaria y viróloga estadounidense Dr. Emily Hart, especialista en zoonosis. “Aunque parecen tentáculos, no tienen función ni movilidad: son tumores compuestos por queratina”.
Los brotes suelen intensificarse en verano y otoño, cuando hay mayor presencia de insectos vectores como mosquitos, pulgas y garrapatas. Estos animales transmiten el virus al picar a los conejos, especialmente en zonas rurales o semiurbanas. “No hay riesgo para humanos ni mascotas domésticas”, aclara Hart. “Pero sí puede afectar la calidad de vida de los conejos, dificultando su alimentación o visión, e incluso derivar en cáncer de piel en casos avanzados”.
Las autoridades locales pidieron a la población no acercarse ni manipular a los conejos infectados. “Sabemos que su aspecto genera alarma, pero no son peligrosos”, señaló el Departamento de Vida Silvestre de Colorado en un comunicado. También recomendaron mantener a los conejos domésticos en interiores durante los meses de mayor actividad de insectos, y evitar dejar comida al aire libre que pueda atraer fauna silvestre.
El fenómeno no es nuevo, pero su viralización en redes sociales lo convirtió en tendencia. En TikTok y X (ex Twitter), los videos de “conejos alienígenas” acumulan millones de visualizaciones. Algunos usuarios incluso especulan con mutaciones genéticas o experimentos secretos, aunque los expertos descartan cualquier intervención humana. “Es una enfermedad natural, aunque poco conocida fuera del ámbito veterinario”, afirma Hart.
Además de Colorado, se han reportado casos similares en zonas de Kansas, Nebraska y Wyoming. “El virus circula en poblaciones silvestres desde hace décadas, pero cuando los conejos se acercan a zonas urbanas, el impacto visual es mayor”, explica el biólogo evolutivo Dr. Marcus Lee, quien estudia enfermedades virales en animales. “Lo que vemos no es ciencia ficción, sino una manifestación extrema de una infección viral”.
Para quienes se crucen con estos animales, la recomendación es clara: observar sin intervenir. Y para quienes tengan conejos como mascotas, consultar con veterinarios sobre medidas preventivas. Aunque los tentáculos no sean alienígenas, el fenómeno recuerda que la naturaleza puede sorprendernos con formas que parecen salidas de otro planeta.