Ciervos, ardillas y otras especies silvestres siguen apareciendo con bultos y protuberancias en distintos estados. Qué explican los expertos, por qué ocurre y qué impacto tiene en la convivencia con la fauna.
La preocupación por la aparición de animales silvestres con protuberancias en distintas regiones de Estados Unidos no cesa. Tras los reportes de conejos con crecimientos similares a tentáculos en Colorado, ahora se suman casos de ciervos y ardillas con bultos visibles en la piel, generando inquietud en comunidades rurales y urbanas. Las imágenes, que se viralizan en redes sociales, muestran ejemplares con deformaciones que evocan escenas de películas de terror, pero los especialistas insisten en que se trata de enfermedades conocidas y no representan un riesgo para humanos.
Los ciervos con verrugas han sido avistados en estados como Nueva York, Pensilvania, Wisconsin y Minnesota. Según el Departamento de Recursos Naturales de Wisconsin, estos animales padecen fibromas cutáneos, tumores benignos provocados por un papilomavirus específico de los cérvidos. Los bultos pueden alcanzar el tamaño de una pelota de fútbol y aparecen en cualquier parte del cuerpo. Aunque su aspecto es alarmante, en la mayoría de los casos no afectan la salud del animal y desaparecen por sí solos.
En paralelo, se han reportado ardillas con verrugas supurantes y pérdida de pelo en zonas como Maine y Nueva York. La bióloga Shevenell Webb, del Departamento de Pesca Continental y Vida Silvestre de Maine, confirmó que se trata de la llamada viruela de la ardilla, causada por el virus leporipox, también conocido como fibromatosis. “No puedo decir que sea súper común, pero no es extraño verlas cada cierto tiempo”, explicó Webb al medio Bangor Daily News. Aunque los tumores suelen ser pequeños, en casos graves pueden comprometer la movilidad o la alimentación.
Los especialistas coinciden en que estas enfermedades se transmiten principalmente por mosquitos y garrapatas, cuya actividad se intensifica en los meses cálidos. El doctor Omer Awan, de la Universidad de Maryland, vincula el aumento de casos con el cambio climático, que prolonga la temporada de insectos vectores y facilita la propagación viral. Además, el auge de las redes sociales ha contribuido a la rápida difusión de imágenes, amplificando la percepción de una “crisis sanitaria silvestre”.
Desde la Asociación Nacional de Ciervos, se aclara que el virus que provoca los fibromas en ciervos es específico de la especie y no se transmite a humanos, mascotas ni ganado. Lo mismo ocurre con la fibromatosis en ardillas, que no representa una amenaza zoonótica. Sin embargo, se recomienda no acercarse ni manipular animales enfermos, ya que podrían portar otras patologías como la tularemia o la mixomatosis, que sí pueden afectar a personas o animales domésticos.
A pesar de la alarma pública, las autoridades insisten en que estos brotes son recurrentes en la fauna silvestre estadounidense. “Durante 2025 no se detectó un aumento significativo en los reportes de fibromas”, confirmó la veterinaria Kristin Mansfield, quien también explicó que los tumores suelen caer cuando disminuye el suministro sanguíneo. En casos excepcionales, si los crecimientos obstruyen los ojos o la boca, pueden interferir con la supervivencia del animal.