Educación a distancia: una tendencia que crece cada vez más

Educación a distancia: una tendencia que crece cada vez más

Virtualidad

Impulsada por la demanda de flexibilidad, esta forma de aprendizaje crece año a año, con Argentina y Chile entre los países más activos en su implementación. ¿Qué carreras lideran la preferencia de los estudiantes? y ¿Qué desafíos persisten?

Cada vez más personas en América Latina están eligiendo estudiar desde casa, con horarios flexibles y sin necesidad de mudarse o dejar el trabajo. La educación a distancia, que tuvo un impulso notable durante la pandemia, hoy se consolida como una opción real para jóvenes, adultos, madres, personas en zonas rurales y quienes buscan una segunda oportunidad para formarse.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en los primeros meses de 2020, la educación a distancia se expandió más de un 60 % en la región. Este fenómeno, que parecía transitorio, se volvió estructural en muchos países. Universidades públicas y privadas de Argentina, Chile, México, Colombia y Uruguay ya ofrecen carreras completas de manera virtual, con distintos niveles de regulación y reconocimiento.

A nivel global, en los últimos dos años,  esta modalidad se afianzó como respuesta concreta a nuevas necesidades sociales, laborales y pedagógicas marcando un crecimiento sostenido. El mercado mundial de educación online alcanzó los 315 mil millones de dólares en 2021, y se proyecta que superará los 585 mil millones en 2027, con una tasa anual de expansión del 9,1 %, según Global Market Insights.

En América Latina, plataformas como Coursera registraron un aumento de inscripciones de más del 600 % desde 2020, tendencia que se sostuvo durante 2023 y 2024. Además, se consolidaron nuevos formatos como el microaprendizaje, el aula invertida y el uso de inteligencia artificial para personalizar la experiencia: de acuerdo con McKinsey, el 45 % de las plataformas educativas ya integran IA en sus servicios.

El perfil del estudiante virtual también cambió: hoy, la mayoría tiene entre 25 y 34 años, busca actualizar conocimientos, cambiar de carrera o compatibilizar estudio con trabajo y familia. Un estudio regional de Voices! indica que el 72 % de los estudiantes online prioriza la flexibilidad como principal motivo para elegir esta modalidad.

En Argentina, la Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y la Universidad Nacional de Quilmes lideran la oferta gratuita virtual, mientras que instituciones privadas como Siglo 21, Belgrano y Palermo suman cada año más estudiantes en modalidad online. A partir de la Ley Bases, incluso se habilitó la posibilidad de ofrecer educación virtual desde el nivel primario, aunque su aplicación todavía genera debate.

En Chile, la situación es distinta. La educación superior virtual está consolidada en universidades como la de Chile o la Pontificia Universidad Católica, pero en niveles escolares básicos la modalidad a distancia no está oficialmente reconocida. Quienes cursan fuera del sistema tradicional deben rendir exámenes libres para validar sus estudios. En 2023, el país avanzó en competencias docentes digitales, presentando junto a UNESCO un marco que busca fortalecer la formación virtual.

Otros países también marcan el ritmo del cambio. En México, programas como Telesecundaria combinan televisión educativa con plataformas online y tutorías presenciales en zonas rurales. Colombia cuenta con la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), pionera en ofrecer formación 100 % virtual en todo el país. Y Uruguay destaca por el Plan Ceibal, que distribuyó dispositivos a estudiantes y docentes y creó espacios de aprendizaje en línea accesibles desde cualquier rincón.

¿Qué estudian quienes eligen esta modalidad?

Según un estudio de UADE, estas son las carreras más elegidas por estudiantes latinoamericanos que cursan a distancia:

  • Administración, Economía y Negocios (16%)
  • Tecnologías de la Información y Comunicación (TICs) (15%)
  • Humanidades y Ciencias Sociales: Derecho, Psicología, Sociología, Educación (14%)
  • También se destacan Logística, Medios Audiovisuales, Higiene y Seguridad Laboral y Gestión Educativa.

“Muchas personas quieren compatibilizar estudio y trabajo, o retomar una carrera que dejaron. La modalidad virtual les permite hacerlo sin desarmar su rutina”, señaló Constanza Cilley, directora de Voices!.

Estudiar a distancia tiene beneficios claros: horarios flexibles, posibilidad de aprender desde cualquier lugar, y acceso a contenidos actualizados. Lo que viene es aún más interesante: plataformas inteligentes, clases con realidad aumentada, certificados válidos en varios países, y más oportunidades para combinar estudio y vida personal sin renunciar a la calidad educativa.

Sin embargo, persisten desafíos importantes. La conectividad desigual y la falta de dispositivos adecuados siguen siendo barreras de acceso. Más del 40 % de la población mundial aún no tiene internet de alta velocidad, y las tasas de abandono en cursos virtuales continúan siendo más altas que en los presenciales. Esto obliga a pensar nuevas estrategias de acompañamiento y motivación pedagógica, sobre todo en contextos vulnerables

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