Un camión golpeó una rama que cayó a centímetros de un peatón en Dorrego: vecinos denuncian desde hace meses la falta de poda y el grave deterioro de la arboleda en la zona.
Un hombre resultó ileso de milagro luego de que una pesada rama de un árbol cayera a centímetros de donde estaba parado, en un hecho ocurrido en calle Lamadrid al 1200, a metros de Zapiola, en Dorrego, Guaymallén. La situación reavivó los reclamos de los vecinos por el mal estado de la arboleda y la falta de mantenimiento en el barrio.
Según relataron testigos, la rama —que sobresalía ampliamente sobre la calzada— fue golpeada por un camión transportador de contenedores que pasaba por el lugar. El impacto provocó que cediera y cayera abruptamente. En ese momento, un peatón se encontraba justo debajo y alcanzó a correrse apenas unos centímetros, evitando una tragedia.
Vecinos de la cuadra aseguran que la rama ya había sido golpeada en múltiples ocasiones por camiones y colectivos, debido a su altura y al crecimiento descontrolado que compartía con el árbol ubicado en la vereda de enfrente.
Los vecinos necesitan una poda urgente
Los vecinos del barrio confirmaron que realizaron múltiples denuncias durante los últimos meses por el estado del árbol. Aseguran que tenía muchos años, había sido podado varias veces y su copa se extendía hacia el centro de la calle.
“Hace dos o tres meses que los vehículos altos le vienen pegando. Se escuchaban golpes fuertes todas las semanas”, relató un vecino, quien comentó además que las ramas generaban problemas incluso dentro de su vivienda cuando llovía.
Otro testimonio destacó que no existe una poda constante, lo que genera árboles secos, inclinados y en condiciones peligrosas. También señalaron que, en algunos sectores, las ramas tapan la luminaria pública, aumentando la oscuridad y la inseguridad en horarios nocturnos.
Durante la recorrida por la zona, se observaron varios árboles inclinados hacia la calle, algunos de ellos sostenidos por apuntaladores metálicos para evitar que se desplomen. En varios casos, las ramas cruzan completamente de una vereda a la otra, mostrando un crecimiento sin control y evidenciando la falta de mantenimiento adecuado.
Incluso trabajadores especializados en poda que pasaban por el lugar reconocieron que en Guaymallén “hay muchos árboles viejos y secos” y que, sin intervención, estos escenarios se vuelven cada vez más peligrosos.
Un llamado a las autoridades
Los vecinos insisten en que esta situación era “crónica de un final anunciado” y que, de no mediar una intervención urgente, podría repetirse con consecuencias graves.
Desde el barrio piden a las autoridades municipales que revisen el estado de los forestales del sector y tomen las medidas necesarias para evitar nuevos episodios.
“La preservación de los árboles es importante, pero también lo es la vida humana”, reflexionaron desde el lugar.