Don Arcadio tuvo que separarse de Tigre después de perder su trabajo y su vivienda, pero nunca dejó de visitarlo. Desde hace 31 domingos, llega al refugio Ángeles de Cuatro Patas con una salchicha envuelta y se queda junto a su compañero durante horas.
La historia de Don Arcadio y Tigre conmovió a quienes forman parte del Refugio Ángeles de Cuatro Patas, en Godoy Cruz, luego de que la organización compartiera en sus redes sociales la situación que atraviesa este abuelo mendocino. El hombre tuvo que separarse de su perro por una difícil situación económica. Se quedó sin trabajo, perdió el lugar donde alquilaba y debió aceptar la ayuda de sus hijos para poder tener un techo. El problema fue que en esa vivienda no había lugar para Tigre.
El Refugio Ángeles de Cuatro Patas es una ONG ubicada en el departamento de Godoy Cruz, dedicada desde hace más de 13 años a rescatar, rehabilitar y dar hogar temporal o definitivo a unos 240 perros. Día a día comparten en sus redes sociales búsquedas, pedidos de ayuda y el trabajo que realizan incansablemente Beatriz Méndez y los ayudantes que colaboran con el lugar.
Este viernes compartieron una de las miles de historias que albergan y tal vez una de las que más los emocionó. Se trata de Don Arcadio y su perro Tigre.
Según contaron desde el refugio, un día martes, ambos llegaron hasta el lugar. Don Arcadio traía consigo a su perro Tigre y les confesó que estaba pasando una mala situación. Se quedó sin trabajo, perdió el arriendo y los hijos le ofrecieron un lugar para quedarse, pero sin el animal, “Allá no caben animales, papá”, explicó.
Él no tenía otras opciones por lo que aceptó irse. Pero antes se encargó de dejar a Tigre en buenas manos. “Firmó con la mano temblando y nos pidió un solo favor: que no lo diéramos en adopción sin avisarle”, escribieron desde el refugio.
Sin embargo, nunca se olvidó de su mejor amigo porque desde ese día, y sin falta, todos los domingos a las 10 en punto, Don Arcadio llega al refugio con una salchicha envuelta y se sienta junto a él.
“Tigre ya lo sabe. Desde las nueve y media está parado en dos patas contra la reja, mirando el camino. No come antes. No se echa. Espera. Cuando lo ve doblar la esquina, empieza a llorar bajito y a mover todo el cuerpo”, apuntaron.
Y agregaron que “le cuenta cosas. A la 13 se despide, siempre igual: «el otro domingo vengo, mijo». Lleva treinta y un domingos seguidos. Está ahorrando para un cuarto donde reciban perros”.
Entre tantas cosas malas, algunos ven un rayo de esperanza, porque “a veces un perro te enseña lo que es el amor incondicional. Y si podés tener eso en tu vida, las cosas no serán tan malas”.
Cada domingo, a las 10, el hombre vuelve a atravesar la puerta del refugio. Tigre lo espera detrás de la reja y, durante unas horas, vuelven a estar juntos. Don Arcadio todavía busca ese lugar que les permita volver a compartir una casa.
El Refugio Ángeles de Cuatro Patas tiene unos 240 perros
El caso de Don Arcadio y Tigre fue difundido por el Refugio Ángeles de Cuatro Patas, una ONG de Godoy Cruz que trabaja desde hace más de 13 años en el rescate y cuidado de animales. Actualmente, el espacio alberga alrededor de 240 perros, entre ellos animales mayores, ciegos, enfermos y otros que fueron rescatados de situaciones de abandono o maltrato.
La organización también recibe animales que, por distintas circunstancias, quedaron sin hogar y necesitan un lugar de manera temporal o definitiva. El trabajo cotidiano está a cargo de Beatriz Méndez y colaboradores, quienes además utilizan las redes sociales para difundir casos de rescate, pedidos de ayuda, adopciones y necesidades del refugio.
Cómo colaborar con el Refugio Ángeles de Cuatro Patas
Quienes quieran adoptar o colaborar pueden comunicarse con el refugio a través de las redes sociales de Ángeles de Cuatro Patas o acercarse personalmente de lunes a domingo, de 10 a 14 horas, al predio ubicado en Godoy Cruz.
También se reciben donaciones económicas al alias Congo.diario.sal, a nombre de Beatriz Liliana Méndez, o consultas al 261 756 4533. Cada aporte, por mínimo que sea, ayuda a sostener el trabajo diario y a mejorar la calidad de vida de cientos de perros que esperan una segunda oportunidad.