Si un resfrío dura más de lo esperado o aparecen síntomas como fiebre persistente, falta de aire o un fuerte decaimiento, es fundamental consultar al médico para descartar una neumonía.
Durante el invierno aumentan los casos de infecciones respiratorias y, aunque la mayoría de los resfríos y cuadros virales se resuelven por sí solos, algunos pueden evolucionar hacia enfermedades más graves como la neumonía. Por eso, los especialistas recomiendan prestar atención a la duración de los síntomas y evitar la automedicación, especialmente con antibióticos.
El neumonólogo Ramón Alchapar explicó que lo habitual es que un resfrío común mejore en pocos días con tratamiento sintomático. Sin embargo, cuando la enfermedad se prolonga o empeora, puede tratarse de un cuadro gripal complicado o de una infección bacteriana.
“Si después de tres, cuatro o cinco días el cuadro no mejora, deja de ser un simple resfrío. Y si una gripe no comienza a ceder en siete o diez días, es necesario realizar una evaluación médica porque el proceso puede haberse complicado”, señaló.
Resfríos: cuáles son los síntomas de alarma
El especialista indicó que existen signos que pueden advertir sobre una posible neumonía o una complicación respiratoria:
- Fiebre alta que no baja.
- Tos persistente o que empeora con el paso de los días.
- Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
- Dolor en el pecho al respirar o toser.
- Decaimiento intenso y falta de apetito.
- Escalofríos.
- Confusión o somnolencia, especialmente en adultos mayores.
Ante estos síntomas, el médico puede indicar estudios como una radiografía de tórax o una tomografía para evaluar el estado de los pulmones y confirmar si existe una neumonía.

Qué ocurre en una neumonía
La neumonía aparece cuando la infección ya no afecta solamente a la tráquea y los bronquios, sino que alcanza el tejido pulmonar donde se produce el intercambio de oxígeno.
En esos casos, las imágenes radiológicas muestran inflamación del parénquima pulmonar y el profesional puede detectar ruidos característicos al auscultar al paciente.
Actualmente, además de los virus respiratorios estacionales, siguen circulando el COVID-19 y variantes de influenza como la H3N2, por lo que resulta aún más importante realizar un diagnóstico adecuado.
Las personas con enfermedades respiratorias tienen mayor riesgo
Quienes padecen enfermedades como asma, EPOC, bronquiectasias u otras patologías respiratorias pueden desarrollar cuadros más severos.
Además, el neumonólogo advirtió que algunos tratamientos inhalatorios con corticoides disminuyen las defensas de las vías respiratorias, favoreciendo la aparición de infecciones que incluso pueden confundirse con una simple exacerbación del asma o del EPOC.
También recordó que una tos persistente puede deberse a un cuadro alérgico, aunque esto no excluye la posibilidad de una infección, ya que ambos problemas pueden presentarse al mismo tiempo.
Los riesgos de la automedicación
Uno de los principales mensajes de los especialistas es evitar la automedicación.
Los descongestivos, analgésicos o antitusivos pueden aliviar momentáneamente los síntomas, pero no resuelven la causa del problema y, en algunos casos, pueden retrasar el diagnóstico.
En especial, se desaconseja tomar antibióticos sin indicación médica, ya que no sirven para tratar infecciones virales y su uso inadecuado favorece la resistencia bacteriana.
Cómo prevenir complicaciones respiratorias
Para reducir el riesgo de infecciones y favorecer el funcionamiento normal de las vías respiratorias, los especialistas recomiendan:
- Mantener los ambientes ventilados, incluso en invierno.
- Beber abundante agua para mantener fluidas las secreciones.
- Evitar el humo del tabaco y el consumo excesivo de alcohol.
- No exponerse innecesariamente al aire muy frío.
- Utilizar calefacción sin descuidar la ventilación y la humedad ambiental.
- Consultar al médico si los síntomas persisten o empeoran.
Además, remarcan la importancia de mantener al día las vacunas antigripal y antineumocócica en los grupos de riesgo, como menores de 2 años, adultos mayores de 65 años y personas con enfermedades crónicas o factores de riesgo.
La consulta médica, la mejor herramienta
Los especialistas coinciden en que conocer la evolución habitual de un resfrío permite identificar cuándo algo no marcha bien. Si la fiebre persiste, la tos no mejora, aparece falta de aire o el estado general empeora, la consulta médica no debe demorarse.
Detectar una neumonía de manera temprana permite iniciar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones que pueden comprometer seriamente la función pulmonar.