Las intensas tormentas del fin de semana en Mendoza se produjeron por un bloqueo atmosférico que mantuvo calor y humedad acumulados durante varios días, combinado con el ingreso de una perturbación en altura que generó lluvias abundantes y nevadas en zonas de montaña.
Las fuertes tormentas que se registraron durante el fin de semana en Mendoza y otras zonas de la región no fueron un hecho aislado ni inesperado. Según explicó el meteorólogo Fernando Jara, el episodio respondió a una combinación de factores atmosféricos que se venían gestando desde hacía varios días y que finalmente derivaron en lluvias intensas e incluso nevadas en sectores de alta montaña.
De acuerdo al especialista, la clave estuvo en la formación de un bloqueo atmosférico generado por un sistema de alta presión ubicado sobre el Atlántico, que no logró desplazarse hacia el este como suele ocurrir. Esta situación permitió el ingreso persistente de vientos del norte y noreste, lo que provocó que una gran masa de aire cálido y húmedo quedara “encajonada” sobre la región de Cuyo y el noroeste argentino.
A este escenario se sumó la particular geografía del país. La presencia de la Sierra de Córdoba y San Luis, junto con la Cordillera de los Andes, actuó como una barrera natural que favoreció la acumulación de humedad durante casi 15 días, período en el que se registraron temperaturas muy elevadas y altos porcentajes de humedad.
Jara señaló que la situación terminó de desencadenarse cuando ingresó una perturbación en altura, que generó inestabilidad tanto en zonas llanas como en sectores cordilleranos. Este cambio en las condiciones atmosféricas fue el detonante para que se produjeran las tormentas que afectaron a gran parte de la provincia.
Las precipitaciones fueron importantes en distintos puntos, especialmente en áreas de alta montaña, donde además de lluvias se registraron nevadas, lo que incluso provocó complicaciones en algunos pasos cordilleranos. “En algunos sectores llovió bastante y en otros se observó acumulación de nieve”, detalló el meteorólogo.
Finalmente, Jara llevó tranquilidad al remarcar que, si bien el fenómeno fue intenso, responde a procesos naturales propios de la dinámica atmosférica y a condiciones que se venían acumulando desde hacía semanas.