Cada 7 de agosto, miles de personas se acercan a San Cayetano para pedir por trabajo, salud y bienestar, pero también para agradecer por las oportunidades recibidas. La jornada combina oración, solidaridad y testimonios de quienes mantienen una profunda devoción por el santo.
Desde las primeras horas de este 7 de agosto, los fieles comenzaron a acercarse a San Cayetano para vivir una jornada marcada por la fe y la esperanza. Como ocurre cada año, el santo volvió a ser protagonista de una fecha en la que se multiplican los pedidos, pero también los agradecimientos.
San Cayetano es reconocido como patrono del pan, del trabajo y de la paz. Por eso, muchas de las personas que llegan hasta la iglesia lo hacen con intenciones vinculadas al empleo, la salud y el bienestar de sus familias. Sin embargo, desde la comunidad remarcaron que no todo se trata de pedir: agradecer es una de las principales razones por las que los fieles regresan cada año.
La tradición también tiene un fuerte componente solidario. Durante la jornada, quienes se acercan pueden llevar donaciones, especialmente alimentos, pan y abrigos, para compartir con quienes más lo necesitan.
La historia detrás de la devoción
Julia, integrante de la comunidad de la iglesia de San Cayetano ubicada en calle Anatole France de Godoy Cruz y una de las personas que más conoce sobre la historia de San Cayetano, explicó que el santo nació alrededor de 1470 y que, luego de sentir el llamado religioso, dedicó gran parte de su vida a ayudar a enfermos y personas pobres.
Con el paso del tiempo, su figura quedó vinculada con la providencia, el pan y el trabajo. San Cayetano murió un 7 de agosto, motivo por el cual cada año se lo recuerda y se renueva la devoción de miles de personas.
“Cada año recibimos a miles de personas que se acercan a lo largo de todo el día”, explicó Julia, quien destacó que los fieles llegan con distintas motivaciones: algunos a pedir, otros a agradecer y muchos simplemente a participar y encontrarse con el santo.
Según relató, hay rostros conocidos que regresan año tras año, pero también nuevas personas que se suman a la celebración. Y después de cada 7 de agosto aparecen testimonios que emocionan a la comunidad.
“Hay gente que nos cuenta que consiguió trabajo y eso es lo más bonito”, señaló.
La procesión y la misa central
Uno de los momentos más esperados de la jornada será la tradicional procesión de San Cayetano.
La celebración comenzará a las 16.30, con un recorrido de aproximadamente ocho cuadras por las calles del barrio. La caminata tendrá una duración estimada de media hora.
Luego, a las 17, se realizará la misa central, uno de los momentos de mayor convocatoria de la jornada y en el que se espera la concentración de una gran cantidad de fieles.
“Vengo a agradecer a San Cayetano”
Entre quienes se acercaron estuvo Margarita Cristina, una fiel que contó que su vínculo con San Cayetano está profundamente relacionado con el trabajo.
“Yo, en primer lugar, vengo a agradecer a San Cayetano”, expresó emocionada. Jubilada y todavía trabajando, aseguró que no llega solamente para pedir por ella y su familia, sino también por quienes atraviesan dificultades laborales.
“Vengo a pedirle por todo, por el que no tiene trabajo y que tenga ganas de trabajar”, sostuvo.
También pidió por la salud de su familia y por aquellas personas que, por distintas razones, no pueden acercarse personalmente a la iglesia.
Para Margarita Cristina, su historia con San Cayetano está marcada por una certeza: el santo siempre escuchó sus pedidos y acompañó a su familia.
“Siempre nos ha dado fuente de trabajo. Ese es el significativo, que hay que venir, agradecerle y pedirle, o dejar todo en manos de él, como lo dejamos en manos de Dios”, expresó.
Una jornada atravesada por la solidaridad
Los testimonios de los fieles reflejan que la celebración de San Cayetano excede el pedido individual. La fecha se convierte también en un momento para pensar en quienes atraviesan situaciones difíciles y para compartir con quienes más necesitan ayuda.
Año tras año, las historias de quienes llegan hasta el templo se multiplican. Algunas están atravesadas por dificultades económicas o familiares; otras, por la alegría de haber conseguido trabajo o superado una situación complicada.
Así, entre velas, oraciones, donaciones y abrazos, los fieles vuelven a encontrarse con San Cayetano para mantener viva una tradición que tiene como protagonistas al trabajo, el pan, la paz y, sobre todo, la esperanza.