El Gobierno provincial activó un plan preventivo ante la posibilidad de lluvias intensas asociadas al fenómeno de “El Super Niño”. El operativo incluye la limpieza de canales y cauces aluvionales, trabajos en el Piedemonte y la preparación de los equipos de emergencia.
Mendoza comenzó a reforzar las tareas de prevención ante la posibilidad de atravesar un período de tormentas intensas y mayores precipitaciones durante los próximos meses. En este contexto, autoridades provinciales y municipales analizaron este lunes las medidas necesarias para reducir los riesgos y mejorar la capacidad de respuesta ante eventuales emergencias.
La reunión se realizó en el Departamento General de Irrigación y tuvo como uno de los principales ejes el estado de la infraestructura hídrica. La limpieza de cauces, colectores aluvionales y canales pluviales aparece como una de las prioridades frente a un escenario de mayor actividad de lluvias.
El superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli, explicó que el objetivo es anticiparse a posibles situaciones que superen las previsiones habituales. “Nos estamos preparando para que, si hubiera algún impacto por encima de lo programado, existan ya las medidas acordes para atender a la gente que se vea afectada”, señaló.
En ese sentido, Marinelli advirtió que el operativo requiere una importante cantidad de maquinaria y recursos y destacó la necesidad de coordinar el trabajo entre las distintas áreas y los municipios para llegar a tiempo con las tareas preventivas.
Uno de los puntos que genera mayor preocupación son los colectores y cauces aluvionales, especialmente aquellos ubicados en zonas del Piedemonte y en sectores urbanos que presentan dificultades para evacuar el agua durante las lluvias intensas.
De acuerdo con los datos aportados por Hidráulica, durante lo que va del año ya se retiraron alrededor de 1.500 toneladas de residuos de distintos sectores. Además, en la zona de Papagayos se llevaron adelante nuevos operativos de limpieza con maquinaria pesada.
Las autoridades remarcaron que mantener despejada la infraestructura resulta fundamental para evitar que la acumulación de basura y otros elementos obstaculice el escurrimiento del agua durante una tormenta.
La prevención también incluye un trabajo en conjunto con los municipios, que tienen a su cargo el traslado y la disposición de los residuos retirados de los cauces.
La secretaria de Ambiente, Jimena Latorre, señaló que los municipios ya trabajan junto a Hidráulica en la limpieza de los canales aluvionales y pluviales.
Además, anticipó que habrá controles sobre las empresas que puedan arrojar residuos, desviar cursos de agua o realizar extracciones de manera ilegal. “Se va a ser muy severo con las empresas, tanto las que vuelquen como las que desvíen o extraigan en forma ilegal”, sostuvo Latorre.
La funcionaria también hizo un llamado a la responsabilidad de los vecinos y destacó la importancia de evitar arrojar residuos en lugares que puedan terminar afectando el funcionamiento de los sistemas de drenaje.
El escenario previsto para los próximos meses también obliga a reforzar la preparación de los organismos que intervienen ante emergencias.
Defensa Civil y Bomberos trabajan sobre posibles situaciones derivadas de tormentas fuertes, especialmente en sectores donde las lluvias pueden generar crecidas, anegamientos o desplazamientos de agua y barro.
La atención estará puesta tanto en las zonas urbanas con problemas de drenaje como en sectores de montaña y el Piedemonte, donde las precipitaciones pueden provocar eventos aluvionales.
También se extremará la vigilancia en áreas donde existen proyectos y actividad minera, debido a que un período de mayor actividad pluvial puede generar condiciones que requieren medidas preventivas adicionales.
El agro mendocino también deberá afrontar un escenario diferente durante este período, marcado por una mayor humedad y la posibilidad de tormentas, granizo y una mayor proliferación de enfermedades.
Por este motivo, la prevención no estará concentrada únicamente en las zonas urbanas. El monitoreo de las condiciones meteorológicas y la preparación ante posibles eventos climáticos serán claves para reducir los efectos sobre las producciones agrícolas.