Marta vive en Las Heras y recibió un video de su hijo, Pablo Guzmán, después del accidente ferroviario en Toledo. El hombre sufrió distintas lesiones, logró escapar de la formación y ayudó a otros pasajeros. Hace ocho años que no se ven y ahora ella quiere viajar para acompañarlo.
La noticia del choque de trenes en España convirtió las horas de Marta en una mezcla de desesperación, miedo y alivio. Su hijo, Pablo Guzmán, de 47 años y oriundo de Las Heras, viajaba en una formación de alta velocidad rumbo a Sevilla cuando ocurrió el accidente ferroviario en la provincia de Toledo. En medio de la tragedia, fue él mismo quien le envió un video para avisarle que estaba vivo.
Pablo había emprendido el viaje para visitar a su hijo de seis años, que tenía previsto jugar un partido de básquet. Aunque sufrió distintas lesiones, consiguió salir del vagón en el que viajaba y colaborar con otros pasajeros que habían quedado atrapados.
Desde su casa en Las Heras, Marta contó cómo recibió las primeras imágenes y describió la angustia de saber que su hijo había estado en medio de una tragedia que dejó decenas de víctimas.
El video que le confirmó a Marta que su hijo estaba vivo tras la tragedia en España
Marta se enteró de lo ocurrido a través de un video que Pablo le envió desde el lugar del accidente. En las imágenes, el mendocino mostraba el estado de la formación y trataba de explicarle lo que había sucedido, todavía conmocionado por el impacto.
“Me entero por él mismo cuando me manda ese video. Lo primero fue escucharlo a él, que estaba bien”, recordó. Sin embargo, al ver las imágenes y dimensionar lo que había ocurrido, sintió el impacto de la tragedia.
“Fue como un martillazo en el corazón porque vos imaginás un montón de cosas”, contó. Y agregó que, después de saber que su hijo estaba con vida, comenzó a conocer la gravedad de sus heridas y todo lo que había tenido que atravesar.
La mamá del sobreviviente explicó que, aunque Pablo estaba siendo atendido y acompañado por profesionales, su deseo era poder viajar para estar junto a él. “Quisiera estar al lado de él, no sé, de alguna manera lo voy a lograr”, manifestó.
El mendocino viajaba en el vagón 6 de la formación. Según contó, antes del accidente el tren se detuvo durante aproximadamente un minuto porque las vías estaban congestionadas. Luego, la formación retomó la marcha a una velocidad que estimó cercana a los 200 kilómetros por hora.
“Yo quedé literalmente en mi vagón”, relató al reconstruir el momento del impacto. También describió la desesperación que se vivió dentro del tren: “Escuchaba gritos y de repente silencio, gritos, silencio”.
Los vagones ubicados por delante del suyo quedaron destruidos. “De repente mi vagón quedó primero y el resto desapareció”, explicó en el testimonio que compartió con su familia.
Para poder salir, utilizó un martillo de emergencia que se encuentra en las puertas de las formaciones y que sirve para romper los cristales. Después de varios intentos, consiguió abrir una salida y ponerse a salvo. Una vez afuera, también intentó auxiliar a otros pasajeros, aunque quedó profundamente conmocionado por las escenas que presenció.
Las lesiones que sufrió el mendocino y cómo continúa su recuperación
Pablo sufrió una fractura de tabique nasal, un desplazamiento de rótula y múltiples golpes en distintas partes del cuerpo. También presentó otras lesiones que fueron evaluadas por los médicos durante su atención en el hospital.
En una comunicación telefónica con su mamá, contó que se sentía más dolorido que el día anterior, cuando todavía estaba bajo los efectos de la adrenalina. Los profesionales continuaban realizando estudios para evaluar su evolución.
Marta explicó que incluso habían considerado inmovilizarle una pierna, pero finalmente optaron por otro tipo de tratamiento. También destacó que su hijo estaba recibiendo atención y acompañamiento psicológico.
Según contó la familia durante la entrevista, después de recibir asistencia médica Pablo pudo trasladarse hasta Sevilla, donde se encontraba su hijo.
Ocho años sin verse: el deseo de una mamá de reencontrarse con su hijo
Pablo vive en España desde hace aproximadamente 15 años. Se fue de Argentina en busca de oportunidades laborales y actualmente trabaja como profesor de nuevas tecnologías. Aunque mantiene contacto cotidiano con su familia mediante videollamadas, hace ocho años que Marta no puede viajar para visitarlo.
La mujer recordó que la última vez que estuvo con su hijo fue en 2017 y que, desde entonces, las dificultades de salud le impidieron volver a viajar. Por eso, la tragedia reavivó sus ganas de reencontrarse con él y poder acompañarlo personalmente.
“Hace ocho años que no lo veo”, contó conmovida. También recordó las comidas que suele prepararle cuando está enfermo: milanesas y sopa de pollo, esos pequeños gestos cotidianos que hoy extraña más que nunca.
Pablo había viajado para ver a su hijo Enzo, que vive en Sevilla junto a su mamá y no conocía en detalle lo ocurrido. Según explicó Marta, el niño estaba al tanto de que su papá iría a acompañarlo durante su partido de básquet, pero no de la magnitud del accidente.