La salud de Octavio Feriozzi generó una interminable cadena de oración en la comunidad maipucina y en la provincia. Después de 5 días donde luchó y le regaló a su familia la oportunidad de despedirse, hoy descansa en paz.
Durante 5 días las redes sociales se plagaron de cadenas de oración y mensajes de apoyo para Octavio. Un nene de 6 años luchaba por su vida y la solidaridad se despertó. Oraciones y mensajes de apoyo, todo valía para ayudar al Octi y darle fuerza para que siguiera luchando. Aguantó lo que más pudo y finalmente, este sábado 3 de enero, dijo basta y se “convirtió en un ángel”, como bien le explicaron los papás a sus familiares y amigos tras conocer la noticia.
Octavio Feriozzi, de tan solo 6 años, estuvo internado en el Hospital Notti tras recibir una descarga eléctrica el 30 de diciembre —no fue por un boyero eléctrico como se comunicó en un principio y ahora la Justicia investiga un techo contiguo electrificado— en Maipú. La rápida intervención de “dos héroes sin capa”, que pudieron reanimarlo, sumada a la veloz respuesta de los servicios de emergencia, estabilización en el Hospital Diego Paroissien, posibilitó la posterior internación en el hospital pediátrico, a pesar de la gravedad de las heridas. Ese hospital que se transformó durante los últimos días del 2025 y los primeros del 2026 en una especie de santuario, donde las oraciones y la energía parecían evitar lo inevitable.

Octi de Hombre Araña jugando con su hermano
Es que Octi despertó la solidaridad argentina: los mensajes de apoyo y la oración se multiplicaron en todos los hogares, a tal punto que se acordó rezar cada día por su salud a las 15 y a las 17. Rosarios bendecidos, mantos y estampitas, todo valía para intentar cambiar el destino.
Finalmente, el sábado 3 de enero, Octi decidió dejar de pelear, sin antes regalarle a sus papás la posibilidad de una despedida. Los cuentos, las canciones y los goles no faltaron en esos interminables días y noches de insomnio en los que estuvo internado en terapia intensiva.
Para hacer más grande su leyenda, los padres donarán los órganos y así parte de él vivirá en otros niños.
Hoy “Octi es un ángel”, un custodio de sus papis y de su hermano, una enseñanza de cómo amar sin barreras, porque cada día puede ser el último, un nudo en nuestros corazones, una luz que no dejará de brillar.
