La provincia implementó un registro oficial que reconoce a los autos clásicos como patrimonio cultural y habilita su circulación con placas diferenciadas sin alterar la originalidad de los vehículos.
Mendoza dio un paso pionero en el país al poner en marcha el Registro de Autos Antiguos, un sistema que permite a los vehículos históricos circular con patentes especiales y obleas que certifican su condición patrimonial. Hasta ahora, los propietarios de autos clásicos debían cumplir las mismas exigencias que cualquier vehículo moderno, lo que implicaba modificar piezas originales y perder autenticidad. Con la reglamentación de la Ley 9162 a través del Decreto 2971/23, la provincia ofrece un marco legal que protege la identidad de estas unidades y responde a un reclamo histórico de coleccionistas y restauradores.
El proceso de inscripción comienza con una solicitud formal ante la Dirección de Seguridad Vial, acompañada de documentación completa del vehículo, póliza de seguro vigente y una declaración jurada de propiedad. Posteriormente, una comisión integrada por la Asociación de Automóviles Antiguos de Mendoza, la Policía y Seguridad Vial realiza una evaluación técnica para determinar si el auto califica como histórico o de colección. Solo aquellos que superen esta instancia reciben la patente especial y la oblea habilitante.
El registro contempla únicamente a los vehículos con más de 30 años, en estado original o restaurados fielmente, además de modelos de colección o ediciones limitadas con valor cultural. También se incluyen unidades patrimoniales que representen parte de la historia provincial o nacional. Un Fiat 600 de 1965 puede ser aceptado, mientras que un sedán común de 1995 sin relevancia histórica quedará fuera.
Los autos aprobados reciben una placa diferenciada y una oblea que certifica su condición de vehículo histórico. Esto les permite circular sin modificaciones modernas y evita sanciones de tránsito. Durante el acto de entrega en el Cerro de la Gloria, el presidente de la Asociación de Automóviles Antiguos destacó: “Es un reconocimiento al esfuerzo de quienes mantienen viva la memoria automotriz”.
La iniciativa no solo beneficia a los propietarios, sino que también fortalece la identidad mendocina. Estos vehículos funcionan como un museo itinerante, capaz de atraer público en eventos culturales y turísticos. Para los coleccionistas, significa un respaldo legal que antes no existía y que garantiza la preservación patrimonial de sus unidades.
El gobierno provincial anticipó que se ampliará el registro con más autos y se consolidará un sistema digital para garantizar trazabilidad. Con esta medida, Mendoza se posiciona como la primera provincia argentina en dar un marco legal y patrimonial a los autos históricos, marcando un precedente que podría replicarse en otras jurisdicciones del país.