La Autoridad Regulatoria Nuclear emitió una alerta nacional por el robo de una fuente de cesio-137 utilizada en medicina nuclear. El toxicólogo Sergio Saracco explicó cuáles son los riesgos reales y qué medidas tomar si alguien la encuentra.
La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) lanzó una alerta en todo el país luego del robo de una cápsula radiactiva ocurrido en Rosario. El elemento desaparecido es una fuente de calibración de cesio-137, utilizada para controlar y verificar equipos de medicina nuclear.
La denuncia fue realizada durante la tarde del martes, cuando se detectó la falta del material que se encontraba almacenado dentro de un recipiente cilíndrico de plomo de entre dos y tres centímetros de espesor, de aproximadamente 12 centímetros de alto y 10 centímetros de diámetro. Ese blindaje es justamente el encargado de aislar la radiación y evitar que afecte a las personas.
Según se informó, la fuente había sido utilizada por última vez el viernes 12 de junio de 2026 y quedó guardada sobre una mesada de un laboratorio, dentro de una caja de plomo con tapa superior y sin llave de seguridad. El dispositivo había sido adquirido por el instituto en junio de 2007.
El médico toxicólogo Sergio Saracco explicó que se trata de una fuente pequeña destinada exclusivamente a tareas de control y medición en centros médicos e instituciones de investigación. “Es una alerta preventiva. Lo primero es llevar tranquilidad porque se trata de una fuente de pequeñas dimensiones, utilizada para calibrar equipos médicos y que se encuentra protegida dentro de una cápsula de plomo”, indicó el especialista.
Saracco explicó que el cesio-137 emite radiación beta y gamma, siendo esta última la de mayor capacidad de producir daño en los tejidos. Sin embargo, aclaró que el plomo que rodea la fuente actúa como barrera de protección. “Mientras la cápsula permanezca cerrada y no sea manipulada de manera inadecuada, una persona que la toque no tendría un riesgo significativo. El problema aparece si se abre, se rompe o alguien permanece mucho tiempo en contacto directo con ella”, detalló.
El especialista agregó que la fuente tiene casi 20 años de antigüedad y que el cesio-137 posee una vida media cercana a los 30 años, por lo que su actividad disminuyó con el paso del tiempo, aunque el riesgo potencial sigue existiendo. “Por su baja concentración, la posibilidad de provocar quemaduras u otras lesiones agudas es muy baja. Sin embargo, una exposición prolongada puede generar daños en el ADN y aumentar el riesgo de efectos carcinogénicos”, explicó.
Uno de los puntos centrales de la alerta es evitar que una persona, por curiosidad, intente tocar o abrir el dispositivo. La cápsula y los recipientes que la contienen cuentan con una identificación específica: un símbolo de radioactividad compuesto por un trébol de tres hojas sobre un fondo amarillo y blanco.
“Si una persona encuentra un elemento con este tipo de señalización, no debe tocarlo ni moverlo. Lo correcto es mantener una distancia segura y llamar inmediatamente al 911 para que intervengan las autoridades correspondientes”, remarcó Saracco.
El especialista explicó que, si el contenedor de plomo permanece intacto, el riesgo es muy bajo. Pero si la cápsula interna de plástico que contiene el cesio-137 se rompe, podría producirse contaminación radiactiva.
“Esta alerta tiene como objetivo evitar manipulaciones innecesarias. Lo más importante es no acercarlo al cuerpo, no guardarlo y dejar que los equipos especializados lo recuperen de manera segura”, concluyó.