La Justicia de Mendoza resolvió que la pareja acusada de atropellar y matar a un presunto ladrón en Guaymallén continúe detenida con prisión preventiva. Además, en las últimas horas fue imputada una tercera persona, señalada como coautora del hecho.
La investigación por la muerte de Nicolás Alejandro Varas Frías, de 19 años, sumó este miércoles un nuevo capítulo. La fiscal de Homicidios, Claudia Ríos, ordenó la detención e imputación de Rebeca Ortubia, quien, según la reconstrucción del caso, viajaba en el asiento del acompañante del VW Gol involucrado en el hecho ocurrido en Villa Nueva, Guaymallén.
De acuerdo a la acusación fiscal, Ortubia habría tenido una participación activa en la secuencia previa al crimen. En ese marco, Micaela Lucero, una de las detenidas, la señaló como la mujer que habría gritado la frase “atropellalo, atropellalo” instantes antes de que el vehículo embistiera a la víctima. Por este motivo, fue imputada por homicidio agravado por alevosía, en calidad de coautora.
En tanto, la pareja conformada por Lucas Mariano Tello Sánchez (31) y Micaela Natalí Lucero (25) seguirá privada de la libertad. La jueza de garantías Mariana Gardey avaló el pedido del Ministerio Público Fiscal y dictó la prisión preventiva, por lo que ambos permanecerán alojados en el penal mientras avanza la investigación.

El hecho ocurrió la noche del 27 de diciembre, en inmediaciones de Villa Nueva. Según la teoría que maneja la fiscalía, tras un presunto intento de robo, los acusados subieron a su auto y comenzaron a perseguir a un grupo de jóvenes. En ese contexto, uno de ellos —Nicolás Varas— fue atropellado y arrastrado cerca de 350 metros, sufriendo lesiones gravísimas.
Testimonios incorporados a la causa indican que otros conductores intentaron frenar el accionar del vehículo, al advertir que el conductor tenía intenciones de arrollar a los jóvenes. Incluso, un testigo aseguró haber escuchado a una mujer gritar desde el interior del auto para que embistiera a la víctima.
La reconstrucción judicial también señala que el joven intentó refugiarse en un taxi para evitar ser atropellado, pero el VW Gol lo interceptó, obligando al taxista a detenerse y hacer descender a Varas. Días después, el joven fue trasladado al Hospital Central, donde permaneció internado hasta que falleció seis días más tarde, lo que derivó en el agravamiento de la calificación legal.
Durante la audiencia, la fiscalía descartó la legítima defensa, al considerar que no existía una situación de peligro actual o inminente. Según se sostuvo, el ataque ocurrió cuando la víctima ya no representaba una amenaza, un elemento clave para encuadrar el caso como homicidio con alevosía.