Los nueve galgos rescatados durante el operativo realizado en El Algarrobal, Las Heras, comienzan hoy una nueva etapa. Tras haber sido sometidos a carreras clandestinas —una práctica prohibida en Argentina por la Ley 27.330— los animales quedaron bajo guarda judicial provisoria y ya se encuentran en proceso de recuperación y resguardo, mientras la Justicia avanza con la causa que dejó un saldo de 10 personas detenidas.
El móvil televisivo se ubicó en la base de la Policía Rural, en el Parque Metropolitano, donde Cristian Minich dialogó con Jerónimo Allende, representante de la Asociación PEMPA. La organización, conocida por su trabajo en rescate y recuperación de caballos, decidió involucrarse también en este caso para brindar contención a los galgos.
Allende destacó que la Justicia otorgó la guarda judicial provisoria para garantizar que estos seres sintientes estén seguros mientras continúa el proceso. “Es un día muy importante”, expresó, resaltando además el operativo conjunto de Policía Rural, oficinas investigativas, Fiscalía y Proyecto Galgo Argentina, entidad que recibió la denuncia inicial.
Recuperación física y emocional
Los perros presentan signos de haber atravesado condiciones de explotación. “Su musculatura no es normal”, explicó Allende, aunque aclaró que deberán esperar los resultados de los análisis de sangre y orina para confirmar si fueron sometidos a sustancias. Esto podría derivar en nuevas imputaciones vinculadas a la ley de estupefacientes y la ley 14.346 de maltrato animal.
El trabajo inmediato, indicó, se concentra en sanar aspectos emocionales: “Hay que demostrarles que no todos los seres humanos somos iguales, que ahora van a estar cuidados, protegidos y tratados como miembros de la familia”.
Los galgos han mostrado docilidad y una fuerte necesidad de contacto humano. Incluso durante las extracciones médicas se comportaron con mansedumbre, una señal del sometimiento al que estaban acostumbrados.
¿Qué pasará ahora con ellos?
Por el momento, los animales quedarán en hogares de tránsito a cargo de integrantes de PEMPA. No se hablará de adopciones definitivas hasta que la Justicia emita una sentencia y otorgue la custodia plena a la asociación.
Algunos de los galgos ya tienen familias de resguardo asignadas para las próximas horas. Aunque hoy no quedan perros disponibles, Allende aclaró que más adelante sí necesitarán adoptantes: “Es importante que la gente se comunique, porque estos tránsitos son provisorios y en unos meses vamos a requerir adopciones definitivas”.
Como es habitual en la organización, cada perro recibirá un nombre que marcará el comienzo de una nueva vida. “Ellos son seres individuales, sujetos de derecho, y cada uno llevará su identidad”, subrayó.
Quienes deseen acompañar el proceso o anotarse para futuras adopciones pueden contactar a la Asociación PEMPA a través de sus redes sociales.
Mientras avanza la causa judicial por carreras clandestinas, tenencia de armas de guerra y posible suministro de sustancias, los nueve galgos comienzan a escribir un capítulo distinto: el de la posibilidad de una vida protegida, acompañada y finalmente libre.